Jesús Martínez, dueño de León, saltó de su asiento del palco del Nou Camp con los brazos extendidos, mientras gritaba el gol del empate del equipo esmeralda que anoche se cansó de fallar anotaciones y que en la agonía del partido encontró mínima recompensa con el 1-1 final, resultado que lo obliga a ganar en Chile o empatar a más de dos goles al equipo de Deportes Iquique para avanzar a la fase de grupos de la Copa Libertadores.

Parecía que el dueño de Grupo Pachuca se iría a casa lleno de amargura y frustración luego de increíbles fallas de Yovanny Arrechea, Othoniel Arce y Nery Castillo frente al arquero visitante, así como cuando el poste le arrebató el festejo a Martínez en la única opción en la que sus jugadores habían superado al arquero, con un disparo de Juan Carlos Rojas que se impactó en el poste.

Tras el gol al minuto tres de Rodrigo Díaz, quien hizo un recorte hacia el centro dentro del área, para luego mandar un potente disparo cruzado que se incrustó en el ángulo, parecía cuestión de tiempo para que León remontara, debido a la forma en que manejaron el balón y exigieron a la zaga visitante. Pero, no, conforme avanzaba el cronómetro la desesperación afectó a los esmeraldas.

Fue hasta el 87 cuando Nelson Sebastián Maz se lanzó de palomita para rematar un servicio de primera intención de Edwin Hernández, acción que decretó el empate y lanzó como resorte a Jesús Martínez, directivo que viajará a Chile con la esperanza de que León avance a la fase de grupos de la Libertadores el próximo 29 de enero.

Los equipos mexicanos sólo ganaron uno de sus últimos 20 partidos de visita en el torneo, un mal augurio para León.