El mensaje de perdón de la afición mexicana a Juan Carlos Osorio duró cinco minutos en las tendencias más populares en Twitter.

El hashtag #PerdónanosOsorio llegó al lugar 25, su punto máximo de popularidad, el domingo 17 de junio, es decir, el mismo día que la Selección Mexicana derrotó 1-0 a Alemania en el debut mundialista en Rusia 2018.

“¿Quién tiene más mérito en el triunfo sobre los alemanes, los jugadores o el técnico?”, preguntó en una encuesta a través de redes sociales el canal deportivo Fox Sports. El resultado indicó que para la opinión pública los futbolistas fueron el principal motivo para conseguir derrotar a la Selección campeona del mundo por primera vez en un mundial en 58%, mientras que el restante 42% respondió que Osorio era el máximo responsable de dicha hazaña.

“La presión va más allá de los resultados, es una cuestión política también, a veces hay grupos que tienen más poder, entonces hay otros que buscan reducir ese poder y utilizan al entrenador de la Selección como vehículo”, señala Martín del Palacio, periodista mexicano que colabora para FIFA.

Quienes siguieron de cerca el proceso del técnico colombiano en la Selección Mexicana indican que llegó al puesto con la motivación de alguien que tenía la alta probabilidad de dirigir en un Mundial de Futbol. Era un hombre con espíritu docente, que le gusta hacerse de herramientas, conocimientos y cualquier disciplina para desarrollar su metodología con los jugadores. Le gustaba hablar de futbol, explicar a futbolistas, periodistas, entrenadores, analistas. Sus visitas a programas de televisión eran maratones de disertaciones tácticas, de críticas, cuestionamientos y descalificaciones.

Pero a Osorio le tocó un entorno donde las televisoras de paga pidieron participar en la transmisión de los juegos de la Selección, lo que les fue negado por la renovación con Televisa y TV Azteca por ocho años más como dueños de las transmisiones de la Selección; donde las conferencias de prensa tenían exclusividad para las cadenas de televisión oficiales del Tri, por lo que el resto no podía tomar imágenes, ni siquiera hablar por teléfono para dar el reporte en vivo; a los reporteros les pedían colgar sus teléfonos.

“La política dentro de los medios de comunicación en México se termina imponiendo y generando presión sobre los entrenadores. La otra parte está en el rating, que da más para criticar que para tratar de analizar, pegar o festejar de más, porque tampoco tiene ningún sentido decir que vamos a ser campeones del mundo y cómo eso da menos rating que analizar, también viene la presión sobre los entrenadores”, señala Martín del Palacio.

—¿Cuál es el desgaste que enfrenta el entrenador que llega a la Selección Mexicana?

Javier Aguirre terminó su segundo mandato como DT de México cuando desmintió un ofrecimiento de renovación de los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol que estaban sentados junto a él en la conferencia donde se anunciaba su salida.

Miguel Herrera dejó el puesto de entrenador después de confrontar al comentarista Christian Martinoli, al terminar la participación de México en la Copa Oro 2015. Ahora, Osorio dejará el puesto como el entrenador con mayor efectividad en la historia, 70.3%, pero agobiado por el entorno que criticaba sus métodos, se burlaba de sus explicaciones y ponía su nacionalidad como motivo para dejar el cargo del equipo nacional.

“Un entrenador mexicano haría mejor el trabajo porque conoce la mentalidad del futbolista mexicano”, mencionó Hugo Sánchez para pedir la salida de Osorio.

Jorge Vergara impulsó la llegada de Sven Goran Eriksson a la Selección Mexicana, lo que fue utilizado por directivos que estaban en contra del dueño de Chivas para criticar la gestión del entrenador sueco; Hugo Sánchez fue un técnico pro-Televisa y los sectores contrarios a la televisora aprovecharon la eliminación de la Selección Sub-23 a cargo de Hugo para pedir la salida del entrenador sin siquiera llegar a dirigir en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Sólo durante el primer año de gestión de Osorio se pudo mantener alejado de las noticias en torno a sus acciones en la Selección Mexicana y durante la Copa Confederaciones, el cuerpo técnico le pasaba noticias, links, el pulso de la opinión pública. Fue el momento de más agobio para el entrenador colombiano.

Osorio tiene en puerta ofertas, una viene de Estados Unidos para ser entrenador nacional o por otro lado, tiene en la mesa la renovación  de contrato para seguir con México. Según una encuesta realizada por Reforma un 53% de la población considera debe seguir en el puesto.

El legado de Osorio al futbol mexicano.

Imanol Ibarrondo creó sesiones de terapia donde los futbolistas expresaban sus sensaciones durante los partidos. El objetivo era crear conciencia y compartir la responsabilidad de que las acciones en la cancha afectaba a todos. Una desatención, una falla, una falta, afectaba a todo el equipo.

“Es una forma de que todos asuman su responsabilidad y de que sepan el peso de sus acciones”, indicó el coach deportivo.

Osorio ayudó a la profesionalización del cargo de entrenador nacional. Todo estaba planificado, cada minuto, desde las sesiones de entrenamientos, recuperación, fisioterapeutas, análisis de video, dieta en el avión.

“Mejoró el nivel de debate en la Selección, se comenzó a hablar de cuestiones tácticas, no fue el típico lugar común de ‘hacen falta variantes’, por lo menos en alguna parte de la prensa en México, Osorio ayudó a que se empezara a hablar de táctica, con una visión más crítica y menos superficial”, dice Martín del Palacio.

Lo mismo pasó con otras áreas de la Selección, como el departamento de nutrición, donde generalmente había sido inutilizado por los antecesores porque “en el mundo de futbol se acostumbra a ‘esta idea a mí me funcionó’, o ‘porque yo lo vi’, ‘mi cábala es’, ‘cuando yo fui jugador’. Eso no tiene ningún respaldo científico, y por lo tanto no tengo yo manera de justificarlo”, señaló Beatriz Boullosa, nutrióloga de las selecciones nacionales.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx