Y aunque el futbol se mida en resultados, puntos, victoria, empate y derrota. El valor sentimental es quizás el más importante para las naciones. Las expectativas siempre definirán el último veredicto para cada país.

En el futbol, como probablemente en ningún otro deporte, el valor en el corazón de los partidos pesa mucho más que un par de goles en contra. Es quizás para los perdedores el máximo valor de su esfuerzo y la continuidad de los seguidores con el concepto a muerte para cada uno de sus conjuntos.

Hasta ayer, después de cuatro días de aquel con gol de Sudáfrica, Siphiwe Tshabalala, autor del primer gol del torneo, sigue siendo la portada de todos los diarios locales. Es ahora héroe nacional. Y tras sólo conseguir 1 punto y no la victoria y luego de fallar al menos dos opciones claras de gol, una en el poste, los aficionados locales no paran de soñar y apoyar.

En resumidas cuentas sus expectativas las mantienen, esfuerzo y mantener vivo un sueño de seguir con vida en el torneo. Los amantes de los resultados están en crisis tras ver a diario el festejo de un empate que para ellos los marginaría del torneo luego de que Uruguay y Francia resultan ser más complicados que México.

Lo contrario ocurre en Inglaterra. Un empate ante Estados Unidos que es mal visto.

En la economía previa eran

3 puntos. Y más si a los tres minutos ya ganaban el partido. Los medios ingleses y los aficionados que están en el país sede del torneo se muestran sorprendidos de lo que ocurrió.

Así, un par de resultados similares que otorgan 1 punto dejan de lado las unidades para dar un golpe en lo anímico. Así es de parádojico el futbol.