Para un aficionado argentino ir a la final de la Copa Libertadores puede ser una catástrofe financiera. Una entrada en el Monumental de River, donde se iba a disputar la final, tenía un costo promedio de 45 dólares, el boleto medio en Santiago Bernabéu es de 162.

Pero el gasto no sólo corresponderá al ticket, a eso se tiene que sumar el boleto de avión que le haga cruzar el Atlántico para ver la final de clubes más importantes de América, pero en España. Uno de 10,000 aficionados argentinos que viajarán desde su país para mirar el River vs Boca (empatado 2-2 en el marcador global) gastará casi 2,800 dólares, incluyendo ticket, hotel, viaje y comidas.

Tras dos semanas de controversia e incertidumbre sobre cuándo y dónde se disputaría el desenlace de la superfinal entre los dos archirrivales porteños, Boca y River, realizaron sus primeros entrenamientos en España. El partido de vuelta fue suspendido el pasado 24 de noviembre luego de que fue atacado por aficionados de River Plate el camión de Boca cuando se dirigirá al estadio para disputar la final.

Según datos del Ministerio de Trabajo de Argentina, el salario mensual promedio en el país es de 415 dólares y el boleto de la final de la Libertadores 162. Así que, para un trabajador promedio en el país sudamericano, para estar en Madrid este fin de semana, necesitó disponer el dinero de siete meses.

En el pasado Barça-Madrid, por ejemplo, las entradas oscilaban desde 200 dólares y la semifinal de la anterior Champions entre el Madrid y el Bayern en el Bernabéu, de 102 dólares.

Deportan a aficionado de Boca

La Policía Nacional de España deportó a uno de los principales integrantes de la barra del club argentino Boca Juniors y que había llegado a Madrid para la final de la Copa Libertadores.

La agencia privada de noticias Europa Press informó que Maximiliano Mazzaro fue detectado al aterrizar la noche del miércoles en el aeropuerto internacional de Barajas y se procedió a su deportación.

Los barristas violentos han podido viajar a Madrid gracias a los ingresos ilegales como la renta de espacios de estacionamiento en las calles y reventa de entradas para los partidos de local de los clubes.