Los Minnesota Vikings son un equipo que contiende a los playoffs de la temporada 2019 de la NFL dentro de la División Norte de la Conferencia Nacional, donde los favoritos, al comienzo de la campaña eran los Green Bay Packers y los Chicago Bears.

El pasado jueves 24 de octubre los Vikingos, con marca de 5-2, abrían la Semana 8 en casa ante quizás el peor equipo de la conferencia, los Washington Redskins, que marchaban 1-6. Esa misma semana había comenzado la NBA y la Serie Mundial, que descansaba ese día después de sus dos primeros juegos.

Pese a esa competencia, los aficionados que vieron el juego Redskins vs Vikings en los Estados Unidos mediante todas las plataformas fueron 14.1 millones (13.5 por TV y 544,000 por streaming). La Serie Mundial superó esa cifra hasta los juegos 6 y 7, y los dos primeros juegos de la campaña de la NBA, que tuvo el debut de Kawhi Leonard con los Clippers ante los Lakers y LeBron James, así como al campeón Raptors ante los Pelicans, sumaron un total de 5.83 millones de televidentes.

Pero esta superioridad de un juego de NFL a mitad de temporada entre dos rivales que no están entre los favoritos al Super Bowl, sobre la serie que define al campeón de las Grandes Ligas entre dos equipos que no son los más populares como Astros de Houston y Nacionales de Washington, y el inicio de la NBA con dos de los jugadores más dominantes como LeBron y Kawhi, no es obra de la casualidad.

De acuerdo con el reporte de media temporada que hizo Sports Business Journal, la NFL ha crecido alrededor de 6% en audiencia con respecto al 2018, con un promedio de 16 millones de espectadores por partido (15 millones hace un año). La última final de la NBA entre los Toronto Raptors y los Golden State Warriors promedió 14.94 millones en seis juegos en Estados Unidos, la más baja desde el 2009.

Quizá la mayor razón para el éxito de la NFL sobre las otras dos ligas deportivas estadounidense se deba a la misma naturaleza de su competencia. Se trata del calendario más corto: 16 juegos por escuadra, mientras MLB tiene 162 y la NBA 82, lo que provoca, en términos generales, que la demanda por el consumo de los partidos sea menos variable que en las otras dos competiciones. Pero sus números van al alza.

La semana 1 alcanzó a más de 109 millones de personas a través de las pantallas (el último Super Bowl tuvo 98.2) y 17 millones promedio por encuentro (5% más que en el 2018), el kickoff entre los Packers y los Bears fue visto por 22.2 millones y el juego más visto en lo que va de la campaña es el Cowboys vs Packers de la Semana 5 con 24.6 millones. El juego 7 de la Serie Mundial llegó a 23 millones por televisión.

En el caso del juego del jueves por la noche, el más visto —sin contar el kickoff—ha sido el de la semana 4, cuando los Eagles visitaron a los Packers, con un alcance total de 18.6 millones en todas las plataformas. Los últimos cuatro partidos de los jueves promedian 14.98 millones. Esta noche el turno toca a los Chargers visitando a los Raiders.

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El crecimiento para la NFL también se ha dado en las plataformas digitales. El consumo de contenido streaming para la Liga ha crecido en general 77% en el tercer trimestre de este año en relación con el mismo periodo del 2018, y sobre todo en consumo vía móvil, con 109 por ciento.

Respecto a la plataforma OTT de la Liga, NFL Game Pass, la región que más ha crecido es Europa, ya que la pasada temporada la demanda de contenido streaming por parte de los aficionados de este continente creció 46, según datos de la misma NFL.

En lo que se refiere al consumo de juegos en vivo en línea, los partidos del jueves por la noche de la semana 6 a la 9, han promediado 980,000 espectadores por transmisión, con un máximo de 1.2 millones y un mínimo de 808,000.

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