Con Devin Booker inspirado, los Phoenix Suns enviaron a descansar el resto de la postemporada a los vigentes campeones, Lakers, en seis partidos. Esa noche, aprovechando el desgaste físico de Anthony Davis, Booker marcó 47 puntos, 11 rebotes y tres asistencias. También fue uno de los líderes en la victoria del juego uno de semifinales de conferencia contra los Denver Nuggets.

Esto significó que, por primera vez desde 2005, las semifinales de conferencia de NBA no tienen a tres de sus motores comerciales: Kobe Bryant, LeBron James o Stephen Curry; en cambio, una nueva camada, que creció inspirada por estos ídolos, se consolidan en los playoffs de la temporada 2020-21, jóvenes de 24 años o menores que adquieren el peso de sus franquicias.

Al mismo tiempo, las finales no tendrán a LeBron o a Curry por primera vez desde 2010, veteranos con 18 y 12 temporadas en la liga, respectivamente; mientras que para Devin Booker, Trae Young y Ja Morant es la primera vez que ingresaron a playoffs.

Tanto la estrella de los Suns, con 24 años, como Donovan Mitchell (24), Ben Simmons (24), Trae Young (23) y, de no ser por una lesión que lo dejó fuera, Jamal Murray (24), son los competidores de 24 años y menores que destacan en la búsqueda del pase a la final de sus respectivas conferencias. Mientras que en primera ronda quedaron Luka Doncic (22), JA Morant (21), Jayson Tatum (23) y Bam Adebayo (23).

Ellos, a excepción de Simmons, Adebayo y Morant, promediaron entre 21 y 28 puntos en fase regular, es decir, de una plantilla de 15 jugadores, individualmente producen entre el 18.75% y el 25% de los puntos del equipo, pues de acuerdo a Basketball-reference, el promedio de puntos por partido en la temporada 2020-21 fue de 112.1.

Su producción en playoffs es asunto aparte: a excepción de Simmons y Adebayo, la nueva generación carga con su equipo al hombro y anota entre 28.5 y 35.7 puntos en promedio por partido.

De dicha generación, el jugador más destacado es Luka Doncic, líder de puntos en los playoffs esta temporada y el jugador de menos de 24 años más sobresaliente en el rubro de triples, tiros de campo convertidos, triples convertidos y asistencias, sin embargo, en dos postemporadas no ha logrado pasar de la primera ronda.

Acompañando a esta generación de atletas también se encuentra la experiencia de los entrenadores. A excepción de Quin Snyder (Jazz) y Michael Malone (Denver), los head coaches en semifinales de conferencia llevan menos de cuatro años al frente de sus actuales equipos, sin embargo, cuentan con experiencia de por lo menos seis años dirigiendo en la NBA. Doc Rivers, por ejemplo, se desempeña como head coach de la NBA desde 1999.

Algunos, como Mike Budenholzer (Bucks), Monty Williams (Suns) o Taylor Jenkins (de Memphis, quienes alcanzaron la primera ronda de playoffs) también están cobijados con la experiencia de años de trabajo como asistentes o jugadores a lado de entrenadores de la talla de Gregg Popovich.

“También hay casos atípicos, como el de Steve Nash, él no fue asistente en ningún lado pero se rodeó de asistentes experimentados como Mike D'Antoni, quien era entrenador en Houston. Ellos ya traen la idea de jugar de tiros de tres, esas características con las que vienen ya los jugadores, se amoldan y hacen que los sistemas se adapten”, explicó Memo García, analista de de NBA en Claro Sports.

Estos jóvenes crecieron teniendo de ídolos a Kobe Bryant y a LeBron. García destacó que del legado de estas figuras en las nuevas generaciones sobresale la mentalidad de enfrentarse a los grandes retos y de crecer en los momentos de mayor presión.

“De Kobe, su mentalidad, es de las más impresionantes que ha habido: de un ganador, de que le gustaban los retos, que los afrontaba con dedicación, esfuerzo y trabajo. Su juego, que era muy completo, atlético, acrobático, muy rápido, le gustaban los retos y sabía controlar la presión. Su juego a la ofensiva era excelente, (un jugador) que se crecía en los momentos de mayor presión, los momentos clave, que le gustaba hacer el tiro final en un juego, que en los playoffs elevaba su nivel”, expresó el analista.

Booker creció admirando a muchos jugadores icónicos, pero el juego y la cualidad competitiva de Kobe Bryant ocupan un lugar especial para él, pues lleva tatuado en su brazo, y ahora inscrito en sus zapatos, una frase que recibió del nuevo miembro del salón de la fama: “Sé legendario”. Devin da signos de un ritmo de crecimiento similar al de Bryant: ambos despuntaron como estrellas en su quinto año en la liga, Kobe promediando 28.5 puntos por partido y Booker liderando una racha invicta en la burbuja de Orlando.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx