La tarde estuvo a punto de pasar inadvertida, Los toros de Piedras Negras, de excelente presencia, no daban opción a errores y falta de mando por lo que ya se cantaba la tarde aciaga. Sin Embargo, saltó al ruedo ‘Siglo y Medio’, un codicioso burel, que desde su salida dio muestra de bravura, fijeza, calidad y nobleza a la hora de seguir los engaños y al que le dieron poca vara.

Gerardo Rivera fue el encargado de lidiar al excelente astado tlaxcalteca, lo recibió a portagaiola para luego bregar, se acercó al picador para darle la instrucción de no exceder la vara y realizó un acelerado quite por navarras.

Invitó a José Luis Angelino a colocar banderillas y quiso hacer lo mismo con Antonio García pero éste se encontraba en la enfermería y luego de colocar con su paisano los avivadores con sobradas facultades ambos fueron ovacionados.

Para la faena de muleta inició con doblones por ambos lados, un trincherazo y el de pecho ante un astado que perseguía la muleta con afán y fue materia perfecta para repetir en varias oportunidades las series por el lado derecho; al intentar por el lado natural, la falta de distancia, temple y mando no tuvieron el eco deseado y regreso al toreo en redondo, algo acelerado, pero con hondo calado en la gente, que al momento de ver las condiciones del burel, comenzó a sacar los pañuelos blancos pidiendo le fuera perdonada la vida.

El juez no hizo mucho caso, pero cuando el matador se perfilo para tirarse a matar, la petición aumentó y finalmente fue concedido el indulto del toro: ‘Siglo y Medio’, con el número 23 y 511 kilogramos de peso para que el ganadero Marco Antonio González diera la triunfal vuelta al ruedo al término del festejo.

Ante el tercero de la tarde, Rivera sobresalió en los lances a la verónica y su quite por chicuelinas, pero excedieron la vara y al parecer el toro se desangró por lo que una vez que se echó, fue apuntillado sin que se llevara a cabo la suerte suprema.

Abrió plaza José Luis Angelino, quien enfrentó un bravo ejemplar con un toreo por momentos lejano y con dudas, templado por el lado natural pero se le fue la mano muy abajo y terminó en silencio su labor. Frente al cuarto de la tarde, un toro soso, sin trasmisión y con poco fondo, estuvo por encima, pero tardó en matar y le sonaron un aviso.

Por su parte, Antonio García ‘El Chihuahua’, sobresalió en banderillas ante sus dos enemigos, la lidia de aliño a su primero y sus esfuerzos ante el complicado quinto de la tarde. Su balance, silencio y un aviso.

Para el próximo domingo, la empresa anunció a Uriel Moreno ‘El Zapata’, Jerónimo y Antonio Mendoza, quienes habrán de lidiar un encierro de la ganadería zacatecana de Pozohondo.