El expresidente de la FIFA, Joao Havelange, y el exlíder de la confederación brasileña, Ricardo Teixeira, recibieron millones de dólares en sobornos relacionados con los derechos de los mundiales, confirmó el organismo rector del futbol mundial.

La FIFA finalmente publicó un expediente archivado en un tribunal suizo que indica que Teixeira recibió al menos 12.74 millones de francos suizos (ahora 13 millones de dólares) entre 1992-1997 de parte de la agencia de mercadotecnia ISL, que quebró en el 2001.

El documento de 41 páginas indica que Havelange recibió un pago de 1.5 millones de francos suizos en 1997 (en ese momento, cerca de 1 millón de dólares), cuando todavía era Presidente de la FIFA.

Los pagos atribuidos a cuentas vinculadas con los dos brasileños suman casi 22 millones de francos suizos entre 1992 y el 2000.

El monto de los sobornos vinculados con los acuerdos comerciales de la Copa del Mundo fue revelado en un informe de un fiscal del estado suizo Zug, que investigó a Havelange y Teixeira por malversación o mala administración .

PAGAN POR OCULTAR INFORMACIÓN

El documento no se podía divulgar desde junio del 2010, poco después de que la fiscalía, la FIFA y dos de los hombres más poderosos del fútbol mundial lograron un acuerdo para archivar la pesquisa criminal.

La FIFA divulgó el documento horas después de que la Corte Suprema suiza revocó una apelación de Havelange y Teixeira; su veredicto indica que la prensa debe tener acceso a los detalles del caso ISL.

El informe de Hildbrand critica a la FIFA y la califica como una organización con un negocio deficiente , antes de la quiebra de ISL.

Dicho informe muestra que, en enero del 2010, la FIFA insistió en que se tenían que terminar las investigaciones de su expresidente y entonces miembro del Comité Ejecutivo como condición de pago del acuerdo.

El escándalo de ISL surgió por el pago de decenas de millones de dólares a dirigentes deportivos realizados por la agencia suiza, antes de su quiebra con deudas por 300 millones de dólares. El soborno comercial no era un delito en Suiza en ese momento.