Harbaugh, impulsor. Jim, el estudioso. Joseph, el ejecutor. Cualquiera de las aseveraciones concuerda con el entrenador campeón de la NFC con San Francisco 49ers. Aquel a quien un touchdown lo privó de ir al Super Bowl XXX cuando lanzaba para Indianápolis.

El coach de 49 años cuenta con la virtud de la dedicación y pasión por su especialidad. Prisionero de por vida en el futbol , lo define Al Saracevic.

De alguna manera, la devoción por el deporte le debía brindar el éxito del que hoy disfruta al ser uno de los estrategas destacados en la historia gambusina; en su segundo año, ya los tiene en el Super Domingo, éste en el que Bill Walsh y George Seifert matizaron en color oro cinco campeonatos y donde Mariucci, Erickson, Nolan, Tomsula y Singletary no prolongaron la herencia.

Jim Harbaugh no es la historia del que tiene suerte sólo por estar en el lugar y momento indicado. De manera hereditaria por su padre, James Joseph cultivó sus aptitudes desde las laterales aún en su etapa de jugador. Paralelo a su función con Indy, fungió como asistente en Western Kentucky de 1994 al 2001.

Para el otrora inestable quarterback, que también viviera temporadas como jugador con Chicago, Ravens y Chargers, llegó el reto de pasar a la NFL en la supervisión de los mariscales de campo de Oakland en el 2002 y el 2003.

Como individuo que pretende progreso, su oportunidad como titular de una escuadra se la brindó la Universidad San Diego y ahí conquistó el título Pioneer Football Championship League.

Jim vino con un plan. Sabía qué ofensiva y defensa quería implementar; trajo en práctica planes detallados. Sabía lo que quería , recuerda Ky Zinder, director atlético de la institución.

EL MODERNO EXPONENTE

El originario de Toledo arribó al College con Stanford. Con Cardinals tuvo tardes sabatinas notables que le llevaron a ganar el Orange Bowl en el 2011, para que meses después asumiera el control de 49ers para resarcir la fracturada plantilla que había dejado Mike Singletary.

Sectores en San Francisco ven en Jim Harbaugh un moderno exponente del West Coast Offense, creado por Walsh, pero con un estilo propio que le ha dado a la franquicia 27 triunfos, ocho derrotas y un empate en dos campañas, lo que además le permite disfrutar de 5.5 millones de dólares por año en salario. Harbaugh ha cambiado la forma en que definimos el éxito , refuerza Snyder.

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