Alberto Chimal (Toluca, México, 1970) es de la nueva ola de escritores mexicanos que ya está posicionado en la escena literaria, autor de más de una docena de libros de narrativa y varios premios por su obra, ha explorado temas desde la literatura de imaginación, hasta el realismo y la tradición clásica , confiesa su biografía oficial en su sitio web.

Profesor en Literatura Comparada de la UNAM, jurado de Caza de Letras (concurso-taller por Internet organizado por la UNAM) y autor de libros de cuentos como El último explorador y La ciudad imaginada, reflexionó en charla con El Economista sobre el olimpismo, sus figuras de novela y cuento, las ficciones y realidades del deporte y un poco de héroes que no se sabe a quién responden...

Usain Bolt, los atletas chinos, el poderoso EU… Parece en teoría un buen material para un cuento o novela...

El olimpismo es un campo muy fértil para encontrarse todo tipo de personajes y condiciones humanas, simplemente porque el mundo del deporte es donde se recrean los dramas de la subsistencia.

La gente encuentra, en México, su identidad y su validación en el futbol y con el olimpismo sucede lo mismo. En el deporte vemos grandes tragedias, grandes héroes y malvados.

En el fondo, el deporte sólo hace traslaciones de nuestros propios deseos a otros personajes que todos conocemos muy bien gracias a los medios. Las competencias deportivas son el campo donde parece que se definen y adquieren sentido esas vidas.

En el deporte hay muchas historias que contrastan con la realidad: Etiopía es una superpotencia en la pista de atletismo y luego miras los rankings de pobreza y es uno de los sitios donde más se vive en esta condición…

O a lo mejor son dos son ficciones, quizás ambas tienen dos componentes de imaginación. Es una constante, quizá no en el deporte de todos los tiempos, pero sí en el deporte de nuestra época, que en muchos casos es la única puerta de salida que pueden tener muchas personas de comunidades atrasadas. Por alguna razón se ven privadas de cualquier otra opción y por ello van al deporte para alcanzar a sobresalir.

Usain Bolt y Michael Phelps, los máximos exponentes del olimpismo, ¿cómo definirías literariamente a este par de personajes?

Como dos grandes héroes. Toda la historia que nos llega de ellos nos los muestra como estos individuos que se elevan por encima de sus circunstancias y que parecen llamados a ejecutar una especie de misión.

El héroe tradicional, el héroe literario, siempre tiene una misión en beneficio de una comunidad; estos héroes de ahora quién sabe para quién trabajan, quizás para sí mismos o para sus patrocinadores, pero tienen esa aura de encanto, de admiración. Ambos son sobrehumanos.

¿Si tuvieras que escribir sobre deportistas mexicanos sería una novela o un cuento?

Me gustaría escribir un libro de cuentos como entrelazados, que se pueda leer uno sí, uno no. Uno de los argumentos de la literatura deportiva mexicana es el del deportista perdedor y que de hecho se pierde o se arruina por su propia imprudencia o porque así es su destino. Esto me parece un enorme cliché.

Yo haría una historia donde se contara todas las posibilidades del deporte, a gente que lucha y triunfa, otros que se esfuerzan y quizás no se elevan, pero tampoco se hunden.

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