La temporada 2020 del pítcher Trevor Bauer mostraba que su carrera iba rumbo a la consolidación: ganó el Cy Young y tuvo el mejor promedio de carreras limpias en la Liga Nacional con los Cincinnati Reds, además del galardón All-MLB First Team, otorgado a los mejores jugadores por posición.

Gracias a eso y tras convertirse en agente libre, en febrero de 2021 firmó uno de los contratos más lucrativos de la MLB, al llegar a los vigentes campeones, Los Ángeles Dodgers, por 102 millones de dólares a cambio de tres temporadas. Eso le representa 34 millones al año, la sexta mayor cantidad anual en la historia de la liga.

Pero el paisaje cambió más pronto de lo esperado: en 2021, Bauer solo ha jugado 17 partidos con los Dodgers, lejos del promedio entre 26 y 35 que disputó entre 2014 y 2019; y no podrá completar más porque ha sido inhabilitado por el resto de la temporada. La causa es una licencia de dos meses provocada por una acusación de agresión sexual.

La primera licencia administrativa de siete días le fue colocada el 2 de julio, bajo la política conjunta para casos de violencia doméstica, agresión sexual y abuso infantil adoptada por las Grandes Ligas y el sindicato de peloteros después de que una mujer del sur de California aseguró que Bauer la asfixió hasta dejarla inconsciente, la golpeó y tuvo relaciones sexuales con ella sin su consentimiento.

En agosto, la solicitud de la acusadora de una orden de restricción permanente fue denegada por un juez que dictaminó que Bauer no suponía una amenaza y que las lesiones se produjeron dentro de sus propios límites sexuales.

Pero el pítcher sigue de baja administrativa mientras la oficina del fiscal de distrito del condado de Los Ángeles decide si presenta cargos penales y la MLB continúa su investigación.

“No ha lanzado desde el 28 de junio. Esencialmente, los Dodgers gastaron 38 millones de dólares esta temporada en un tipo que les dio ocho victorias y podrían seguir pagando los 64 millones restantes (de su contrato) con un rendimiento nulo. Todo esto tiene un coste mucho mayor que el financiero: Trevor Bauer es oficialmente la mayor vergüenza en la historia de los Dodgers de Los Ángeles”, escribe Bill Plaschke, columnista de Los Ángeles Times y autor de cinco libros sobre deportes.

Tras oficializarse la extensión de su baja el pasado 10 de septiembre, uno de los representantes de Bauer, Rachel Luba, emitió una postura al respecto: “Trevor acordó la extensión de su baja administrativa hasta los playoffs como una muestra de buena fe y en un esfuerzo por minimizar las distracciones hacia la organización de los Dodgers y hacia sus compañeros. Continúa cooperando con la MLB en la investigación y refuta las acusaciones infundadas en su contra”.

Pero mientras se emite un veredicto, a los Dodgers ya les costó dos millones de dólares cada partido de Trevor Bauer con su jersey. Y es que, de acuerdo con el ranking anual de Forbes, se trata del segundo pelotero con mejores ingresos en 2021, con 38 millones obtenidos en cancha y un millón más fuera de ella, solo superado por los 45.3 millones que ganará Francisco Lindor (Mets) al término de la temporada.

Aunque los Dodgers tienen en su plantel a pítchers como Max Scherzer, quien ya les dio ocho victorias en sus primeros ocho juegos como titular, y a Julio Urías, con 17 triunfos en la temporada, la apuesta por Bauer a principios de año era que los liderara en la búsqueda del bicampeonato, pero ahora ya ni siquiera es parte del roster.

Según Spotrac, los Dodgers tienen una nómina de $ 234 millones , muy por encima de los $ 189 millones de los Yankees (el segundo más alto). La apuesta con Bauer era ayudar al equipo a obtener el valor de su dinero con otro título, esta vez con los fanáticos en las gradas para recuperar los ingresos perdidos en 2020, sin gente debido al covid.

“Además, la presencia de Bauer deshilachó un vínculo con la comunidad, provocando una desconexión que se puede escuchar en el aumento de los abucheos y las críticas en las redes sociales. Desde que Bauer dejó a este equipo, potencialmente el más grande de todos los tiempos, los aficionados no son tan pacientes con los directivos, no son tan tolerantes con los jugadores y están absolutamente acumulando su ira contra el manager, Dave Roberts”, concluye el periodista de Los Ángeles Times, Bill Plaschke.

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