Quizás Ricardo Ferretti tenía un presentimiento y por eso le dijo que no al Tricolor cuando entre agosto y octubre le pedían que continuara hasta Rusia 2018. La Selección no es para mí, ya estuve con ustedes en un Mundial (como auxiliar en 1994) y para llenar mi ego de entrenador de Selección no es el momento , dijo el Tuca, quien siempre creyó en el proyecto de Tigres, club con el que lleva ya cinco años y acaba de renovar por tres más, y con el que, además, se mira como directivo.

Dos meses más tarde de su desaire el destino le dio la razón a Ferretti, estratega que en su tercera etapa con Tigres se coronó por segunda ocasión con el club con 200 partidos de Liga dirigidos ininterrumpidamente, mismos que le han permitido obtener dos de sus cuatro títulos como estratega.

Tras consagrarse ante Pumas en CU, el técnico de 61 años, quien lleva 24 dirigiendo sin parar, alcanzó 50% de efectividad en series por el trofeo. Y es que la disciplina táctica, exigencia y corajes de Ricardo han dado frutos en distintos clubes y diferentes épocas.

De la misma manera en que Tigres dio una gran campaña al grado de concluir el semestre dando la vuelta olímpica, antes Chivas (Verano 97), Pumas (Clausura 2009), y el club con el que hoy sigue festejando (Apertura 2011), llegaron a lo más alto gracias a su trabajo, a su estilo y profesionalismo.

Tuca, quien volverá a perder el bigote, como lo ha hecho cuando alcanza títulos, llegó en CU a 958 duelos de Liga dirigidos desde que inició su aventura en el banquillo en 1991, al frente del equipo de la UNAM.

A pesar de que han pasado más de dos décadas desde su debut, las formas de Ferretti son las mismas, su exigencia y rabietas de las que se percatan en todo el estadio no disminuyen, así como tampoco ha dejado de esbozar sonrisas como en casos como los de anoche, en el que se convierte en el mejor Director Técnico (DT) en México.

Tengo 24 años como entrenador y en Tigres me siento bastante bien, acabo de cumplir cinco años y de firmar un contrato por tres más. Después tengo la posibilidad de quedar dentro de la institución como directivo , declaró en septiembre para amagar las voces que le cuestionaban por qué no seguía como técnico del Tri.

Tuca tenía la mira puesta con el club que confió en él desde hace cinco años, que le ha dado un plantel envidiable y que le ha prometido un lugar como directivo. Hoy esa fidelidad le ha dejado un gran premio: su cuarto título como estratega.