A todo volumen, suena la mezcla de pop y electrónica de la cantante australiana, Sia, cuya pieza magistral es ‘Chandelier’:

“Voy a vivir como si mañana no existiera, voy a volar como un pájaro a través de la noche”, dice esa canción, que sirve como inspiración para la gimnasta mexicana, Dafne Navarro, durante sus extenuantes entrenamientos.

“Me gusta mucho la música, de todo tipo, de hecho hay una cantante, Sia, que sus canciones son muy motivacionales y me ayudan a entrenar bien; también me gusta mucho el cine, antes leía muchísimo y ahorita ya no he tenido tanto tiempo, pero cuando leo lo disfruto mucho”, cuenta la gimnasta a El Economista.

La música, el cine y la lectura han recibido su recompensa en Tokio 2020: Dafne Navarro es la primera mexicana en clasificar a unos Juegos Olímpicos en la especialidad de trampolín, lo que coincide en una generación dorada en la que el país, también por primera vez, lleva equipo completo de gimnasia al magno evento, con Rut Castillo en la categoría rítmica y con Daniel Corral y Alexa Moreno en la categoría artística.

Pese a vivir sus primeros Juegos Olímpicos, Navarro Loza no es una improvisada. Con 19 años, fue parte del selectivo mexicano rumbo a Río 2016, aunque describe que en ese momento “estaba bastante chica, me faltaba un poco más de ese colmillo, ahora he tenido el tiempo de madurar y mejorar mis rutinas”.

Desde ese año hasta Tokio 2020, consolidó su trayectoria con medallas en Juegos Panamericanos, Centroamericanos y en una Copa del Mundo, alcanzando el puesto 13 del ranking mundial de su especialidad y ganando así el pase a los Juegos japoneses.

Este historial también fue producto de pulirse en la escuela canadiense, uno de los países Top 20 en el medallero histórico de la gimnasia olímpica con nueve preseas en total, dos de ellas en la la especialidad de Dafne Navarro, que es el trampolín.

“Tuve la oportunidad de estar con el entrenador David Ross en Canadá, él es un entrenador súper bueno, ya tiene 70 años pero para mí es un chavo de 30, es súper activo, hace mucho ejercicio y se ve entero. Siempre me enseñó a creer en mí. También entrené junto a Rosie MacLennan, que es la campeona olímpica de gimnasia en trampolín, fue súper humilde y linda”.

De acuerdo con el sitio oficial de la Federación Canadiense de Gimnasia, Ross “desarrolló el equipo de trampolín más impresionante y técnicamente avanzado del mundo actual”, además de ser entrenador del equipo de trampolines de su país en todos los campeonatos del mundo desde 1976.

Fue él quien catapultó a Rosie MacLennan a ser la primera gimnasta de la historia con oros olímpicos consecutivos en la rama de trampolín. Sus conocimientos ahora están en la mente de Dafne Navarro, que no solo es la única mexicana en esta especialidad en Tokio 2020, sino también la única latinoamericana.

Sí es difícil ser gimnasta en México, pero en lo particular, mis instituciones me han apoyado. Sobre la fisionomía, antes sí querían ver a una gimnasta que fuera muy elegante, pero ahora se están llevando porque sea fuerte; los mexicanos somos muy fuertes tanto física como mentalmente”.

Dafne Navarro, gimnasta olímpica mexicana

“Estoy muy orgullosa de poder darle esta plaza a México (...) Sí es difícil ser gimnasta en México, pero en lo particular he tenido buena suerte, mis instituciones me han apoyado y, sobre la fisionomía, pienso que antes tal vez sí querían ver a una gimnasta que fuera muy elegante, pero ahora se están llevando porque sea fuerte; en ese sentido, los mexicanos somos muy fuertes tanto física como mentalmente”.

A pesar de su logro histórico en el lado deportivo, Dafne Navarro no ha abandonado su perfil académico. Este 2021, además de la emoción por su pase olímpico, también recibió su título como Licenciada en Homeopatía y en enero empezó a dar clases de gimnasia a jóvenes de entre 18 y 37 años.

“Era un reto súper grande enseñarle a alguien que nunca ha hecho gimnasia a pararse de manos. Sentía mucha felicidad cuando me decían que les salía bien después de tanto tiempo”, cuenta emocionada.

Aún tiene 25 años y un futuro promisorio en la gimnasia, tomando en cuenta ejemplos como el de la uzbeka Oksana Chuzovitina, quien se acaba de retirar a los 46. Sin embargo, Dafne ya visualiza que, además de ejercer la homeopatía, le gustaría estudiar fisioterapia, así como ser entrenadora y juez internacional.

¿Por qué consideras relevante no dejar los estudios a pesar de ser una atleta de alto rendimiento?

“Es muy importante tener ese respaldo y algo más que te guste hacer, porque sabemos que no siempre vas a ser deportista de alto rendimiento, vas a tener que terminar tu carrera y el tener un plan B es la mejor idea que puedes tener. Me gustaría un posgrado y también me ha llamado mucho la atención la fisioterapia últimamente; me gustaría poder combinarla con la homeopatía”.

México debutó en la gimnasia olímpica en Los Ángeles 1932 con puros hombres, mientras que las mexicanas hicieron su primera aparición en 1968. Desde entonces, el país ha sido un asistente frecuente, ausentándose de esta disciplina solo en Atlanta 1996.

Sin embargo, conseguir una medalla en gimnasia no es nada fácil: hasta antes de Tokio 2020, apenas el 16% de todos los países participantes en los Juegos Olímpicos ha logrado ganar al menos una presea y de Latinoamérica solo lo ha conseguido Brasil.

El boom de la gimnasia en México va más allá de los cuatro atletas olímpicos, pues en últimos años también han destacado Ana Lago, la primera mexicana en ganar un oro en Juegos Panamericanos; Kevin Cerda, el primer mexicano en clasificar a la final de un Mundial en all around; Elsa García, quien recibió el premio a la elegancia por la Federación Internacional de Gimnasia; entre otros ganadores como Frida Esparza e Isaac Núñez y la selección de gimnasia rítmica, que ganó por primera vez un oro panamericano en 2019 y cuyas integrantes son embajadoras de la ONU en igualdad de género en el deporte.

fredi.figueroa@eleconomista.mx