Con repeticiones incansables y largas charlas tácticas, el método Bielsa, que ha hecho a Marsella campeón de otoño en Francia, dista de ser algo obsoleto, ya que se apoya en los últimos conocimientos científicos para ayudar al desempeño de sus jugadores.

Se ha convertido en un hábito que en cada entrenamiento los futbolistas marselleses lleven un chaleco poco elegante pero que encierra un monstruo tecnológico: GPS, girómetro, acelerómetro...

Esta caja mide sus desplazamientos, sus movimientos, la intensidad de sus esfuerzos , explicó Paul Boanas, jefe de la sección de Europa de la compañía Catapult Sports, que construye, por 2,700 euros, la unidad.

Permite, por ejemplo, ver el tiempo que se pasa en el aire en cada salto, o las estiradas de los porteros. Eso permite monitorizar las zonas de juegos, pero también verificar el nivel de forma de los deportistas, asegurar que no se exprimen demasiado en los entrenamientos y lleguen fatigados al partido, o incluso dar la señal de alarma en caso de lesión, si la carga de trabajo es muy elevada , agregó el empresario.

Trabajo hormiga, otra clave del éxito

La solidez que ha tenido el equipo es también la consecuencia de una racionalización de los esfuerzos, que es donde entra el video.

En cuanto al análisis de video, Marcelo Bielsa ha llegado con sus propios métodos y lógicas , explicó Thomas Schmider, director ejecutivo de Prozone-Amisco, socio desde hace tiempo de Marsella y que se sirve del video para recopilar las estadísticas en los partidos del equipo.

Pero el objetivo es parecido al de Amisco, ya que es en un partido donde los esfuerzos son más intensos, donde los cambios de sistema de juego son más frecuentes y rápidos, o donde se produce la mayoría de las lesiones , explica Schmider.

Como los jugadores no pueden llevar un GPS durante el partido, son las cámaras las encargadas de registrar sus movimientos, antes de ser recopiladas para ser revisadas, por los jugadores y Bielsa, para corregir errores de movimiento y de elecciones ofensivas.

Visiona todos los partidos , explicó André-Pierre Gignac a mediados de diciembre. Lo que no hemos hecho en el partido anterior lo haremos en el entrenamiento y repetirlo hasta que salga bien , añadió.

Nada revolucionario, seguro. Pero, tras la primera parte de la temporada de Marsella, y con el apoyo de la ciencia y el espíritu insuflado por el director técnico argentino, este trabajo de hormiga está lejos de perjudicar la actuación del equipo.