La indiferencia expulsa 10 millas de Newark con rumbo a donde la unión hace la fuerza. Pero, para Nets, su nueva era y estadio en Brooklyn crean optimismo para un presente y futuro de más prosperidad deportiva y económica en la NBA.

Una mudanza de espíritu ruso y rap, donde esa comunión de esfuerzos habrá de llevar por camino positivo a un conjunto que tiene sus orígenes en 1967 y que desde hace cinco temporadas no llega a playoffs.

Para ello, el club apuesta por el talento empresarial del moscovita Mikhail Prokhorov, dueño de la empresa energética Onexim Group y socio mayoritario de la franquicia; además de la popularidad de Jay-Z, nativo del barrio más poblado de New York y poseedor de una mínima parte del equipo.

A su vez, la institución que en la duela dirige Avery Johnson pone su jugada en contar con la segunda nómina más abultada de la liga equivalente a 85.47 millones de dólares, 15 menos que Los Ángeles Lakers, según lo difunde el sitio HoopsHype. En la plantilla, que el año pasado terminó en el quinto puesto de su división, destacan los guardias Joe Johnson y Deron Williams, con retribuciones por 19.7 y 17.1 millones de dólares.

Pero el movimiento de Jersey al borough, que encabeza Marty Markowitz, también trajo una nueva arena después de varios juicios, retrasos e impedimentos que se agudizaron con la crisis financiera mundial. La duela estará en el Barclays Center, inmueble que costó 1,000 millones de dólares y para el que ya se vendieron más de 10,000, de un total de 18,000 abonos para la campaña.

La directiva de Nets es optimista en su afición, puesto que además de cautivar a nuevos fans, traerá 12% de su antigua sede, según declaró Brett Yormark, director ejecutivo del equipo a BBC.

Nets, equipo que llegara a dos NBA Finals seguidas, entre 2001 y 2003, jugará en un mercado de 2.5 millones de habitantes. Si su población se cuentan por separado de la de Nueva York, Brooklyn sería la cuarta ciudad más grande en Estados Unidos , afirma Yormark.

Es el basquetbol el deporte avocado a regresar a Brooklyn, después de que Dodgers partiera a Los Ángeles. Y la unión de muchos elementos proveerá para que haya bonanza en la ciudad de los árboles.

diego.fragoso@eleconomista.mx