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Capital Humano

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¿Qué hay detrás de la renuncia de una trabajadora embarazada?

Renunciar durante el embarazo no siempre es una decisión libre, pues de acuerdo con especialistas, la discriminación, la violencia laboral, la falta de ajustes razonables y los sesgos de género pueden inducir la salida de trabajadoras embarazadas.

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En algunas empresas el embarazo es percibido como una “desventaja”.Foto: Shutterstock.

Nancy Escutia

Una renuncia firmada durante el embarazo pareciera ser una decisión voluntaria; sin embargo, no siempre responde a una decisión plenamente libre. Detrás de ella pueden esconderse presiones, despidos encubiertos, situaciones de discriminación, violencia laboral y condiciones desfavorables para continuar trabajando.

En México, el anuncio de un embarazo puede convertirse en el inicio de una cuenta regresiva hacia la puerta de salida para el talento femenino ya que, aunque la Ley Federal del Trabajo (LFT) prohíbe explícitamente coaccionar a una trabajadora embarazada para que renuncie, pero en la práctica esto sí podría estar ocurriendo.

De acuerdo con Cristián Castillo, especialista en políticas públicas enfocada en género, las mujeres embarazadas suelen renunciar a su trabajo al sentir que no existen las condiciones para ser madres y trabajar simultáneamente, lo cual las lleva a decidir entre su familia y su empleo.

“No hay condiciones para combinar ambas cosas y entonces hay que preguntarnos si realmente fue una elección o es una consecuencia de un entorno laboral que no ofrece alternativas”, señala.

Advierte que esa incompatibilidad es ocasionada por jornadas extensas, horarios rígidos e inflexibilidad para consultas médicas o necesidades del recién nacido. “Las mujeres perciben que solicitar tiempo para atender temas de salud o de cuidado equivale a pedir un favor, cuando en realidad se trata de derechos”.

A lo anterior se suma la falta de implementación de “ajustes” en la actividad laboral pues a decir de Verónica Hernández Guadarrama, directora ejecutiva de IDEIB Consulting, muchas organizaciones exigen el mismo nivel de esfuerzo físico sin adaptar siquiera el mobiliario o el equipo de trabajo que requiere una trabajadora embarazada.

“Tienen que propiciar un entorno laboral con ajustes razonables, por ejemplo, flexibilidad de horarios, corresponsabilidad familiar, otorgamiento de licencias; tan sencillo como ponerles una silla ergonómica o si hay manejo de algún producto tóxico, quitarla de ese lugar y ponerla a hacer otras actividades en tanto pasa su proceso de embarazo, preparto y postparto, incluso hasta la lactancia”, detalla.

Condiciones laborales pueden inducir renuncia de trabajadoras embarazadas

El problema de que las empresas no readapten las actividades a la nueva etapa de vida de las trabajadoras implica costos que ellas no pueden sostener. De acuerdo con Cristián Castillo, tras comparar el ingreso con el costo del cuidado infantil privado y, ante la falta de acceso a guarderías públicas, las mujeres optan por dejar de trabajar.

Este conjunto de barreras forma parte de los factores que pueden estar detrás de la renuncia de muchas trabajadoras. Según la investigación Las madres en el mercado laboral del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), por cada padre que se encuentra fuera del mercado laboral, hay casi cinco madres en la misma situación.

Asimismo, destaca que la tasa de participación económica de las madres es del 46% y, de acuerdo con el estudio Estados con lupa de género 2026 del IMCO, nueve de cada 10 personas que dejan el mercado laboral para realizar labores de cuidado son mujeres.

Una situación que, a decir de las expertas, evidencia la distribución desigual del trabajo de cuidados no remunerado en la sociedad y a lo que se suman posibles reducciones salariales y violencia laboral que terminan por deteriorar la salud física y psicosocial de las mujeres hasta que sienten que no tienen otra alternativa más que renunciar.

Estigmas sobre la maternidad en el trabajo

Detrás de estas renuncias también están los estigmas asociados a la maternidad. Cristián Castillo explica que en las empresas, el embarazo es percibido como una “desventaja” que inhibe el desarrollo profesional pues se clasifica a las mujeres como un grupo de vulnerabilidad extrema y bajo la justificación de “cuidarlas” se les limitan responsabilidades de forma unilateral.

Además, eso las excluye de oportunidades de crecimiento y ascensos que pueden motivar su salida del mercado laboral. No obstante, considera que esto es producto de sesgos pues, aunque el embarazo puede implicar limitaciones físicas temporales, las capacidades intelectuales, creativas y de organización no se ven afectadas.

De hecho, los sesgos son otro de los factores que explican estas renuncias pues hay casos en los que incluso las mujeres prefieren no decir que están embarazadas por temor a las acciones que se empleen en su contra y, que en muchos casos, son discriminatorias, comparte Verónica Hernández Guadarrama.

“A veces no lo notifican por temor de que las vayan a despedir, porque cuando se entera la organización comienzan alrededor de la trabajadora embarazada conductas de hostigamiento, de aislamiento y discriminación. La empiezan a presionar por todas las formas y de todas las maneras posibles para que renuncie”, alerta.

Renuncia y embarazo, ¿qué dice la SCJN?

Las especialistas coinciden en que estas renuncias no siempre son decisiones totalmente libres, sino a menudo inducidas o forzadas por el entorno y es ante la posibilidad de ese condicionamiento que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha fijado un criterio sobre cómo deben valorarse estos casos.

Tras resolver la contradicción de tesis 318/2018, la Corte determinó que la renuncia firmada por una trabajadora embarazada no es prueba plena que demuestre la terminación voluntaria de la relación laboral, por lo que el patrón tiene la obligación de probar, con elementos adicionales, que la salida fue verdaderamente espontánea y sin coacción.

La SCJN tomó esta decisión al considerar que es inverosímil que una mujer embarazada renuncie voluntariamente a su empleo, ya que al hacerlo pierde no sólo su salario en un momento de gastos elevados, sino también el acceso a la seguridad social y las prestaciones de maternidad.

Nancy Escutia

Periodista con enfoque jurídico especializada en derechos y políticas laborales, bienestar y salud mental organizacional; egresada de la Maestría en Periodismo Político por la Carlos Septién García.

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