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Arte e Ideas

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Sueño de una tarde dominical en un México mundialista

Del Zócalo a Chapultepec, la Ciudad de México se convirtió este domingo en una postal de acentos, camisetas, rituales improvisados y encuentros improbables. Una escena tan diversa como los personajes de un mural de Diego Rivera

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Foto: Ricardo Quiroga/ EE

Ricardo Quiroga

¿Recuerdas el mural de Rivera llamado “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”? Esa composición en la que, a manera de retrato multitudinario, el muralista posó para capricho de su pincel a personajes variopintos de la sociedad, la historia y la mitología, y anexos, algunos muy cercanos a él, como Frida Kahlo, o totémicos del imaginario, como la Catrina de José Guadalupe Posada, y al mismísimo Posada; además de a célebres rostros extranjeros que también han formado parte del cuento llamado México, como Carlota y Maximiliano o el propio Hernán Cortés. Todos en una de las escenas más eclécticas del arte en este país, y vaya que las sigue habiendo.

Algo así ayudaría a describir lo que sucedió este domingo en la capital mexicana, una de las ciudades sede del Mundial de futbol 2026, donde no es difícil encontrarse con personajes de este tipo, con esa extroversión y en esa diversidad.

A decir verdad, la Ciudad de México es una gran zona de fans, dividida por pequeñas estaciones con pantallas enormes entre las cuales sucede ese surrealismo mexicano del que todos hablan y que se manifiesta, tan efímero como siempre, en cada esquina, plaza y avenida.

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Foto: Ricardo Quiroga/ EE

¿Quién dijo que los alemanes son fríos?

Se aproxima el mediodía en la plancha del Zócalo capitalino. La fila para ingresar al Fan Festival comienza a contarse por centenas de metros, pero todavía es bastante accesible. Al interior se disputa el segundo tiempo del Alemania contra Curazao. Van cinco a uno. Es un baile, el que Die Mannschaft le está pegando a los caribeños debutantes. Y se van a sumar dos más para un resultado de siete a uno. ¿Algún mérito para Curazao? Quizás no irse en blanco en su primer partido en la historia de los mundiales.

Hay varios grupos de alemanes reunidos frente a la gran pantalla localizada a escasos metros de la tan retratada asta bandera. Ahora son ellos quienes cargan y lanzan por el aire a los mexicanos, como en una boda se pone en leve riesgo la integridad del novio, una travesura que los mexicanos suelen aplicar a los extranjeros incautos. Pero ahora resultó al revés.

“Cómo se nota que van ganando por cinco”, le dice un padre a su hijo, próximos a una bola de güeros vestidos con el inconfundible jersey del combinado teutón. Y es que, al menos en este gentío de los tres notablemente güeros que están organizando el desmadre en el Zócalo, la atención está más concentrada sobre qué tipo de extravagancia habrá que contagiar a continuación que en el propio partido.

Total que ya van siete a uno con sus respectivas celebraciones con espuma comprimida y levantamiento por el aire de algún mexicano.

“Sieben, eins; sieben, eins; siete, eins”; “Olé, olé, olé, Deutschland, Deutschland”. Son arengas que todo el mundo repite, los que saben qué significa y los que no también, voluntariosos por empatar la fonética y con eso es suficiente. Pero también es cierto que en este mundial el “Cielito lindo” ha dejado de ser únicamente mexicano. Todo el mundo lo canta con los mexicanos, a préstamo nada más, para celebrar, porque el pretexto es lo de menos, lo importante es cantar para alegrar el corazón.

Alguien trajo a un perrito chihuahua vestido con el uniforme Alemán y una capa de la bandera teutona. Y por supuesto que los alemanes, patrocinados por los chaperones más impetuosos y alcahuetes del mundo, no desperdician la oportunidad y comienzan a gritar: “¡Chihuahua, Chihuahua, Chihuahua!”.

No se había dicho, pero es menester aclarar que en este estanque multicolor también navegan colombianos, por todo lados. Son cuantiosos y andan delatados por sus camisetas amarillo canario o por ese acento que tiene a medio México tan enamorado.

En esta parte de la ciudad todo es notoriamente socorrido, desde las enormes reproducciones de monolitos prehispánicos que acompañan el Fan Festival, a los que todo el mundo toma fotos, hasta el servicio médico, cuya fila es cuantiosa, la mayoría por síntomas de insolación, y cuyas víctimas tienen que esperar, bajo el sol, por varios minutos para ser atendidas. El sol está fuerte.

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Foto: Ricardo Quiroga/ EE

Una verbena en Chapultepec

Estamos próximos al Bosque de Chapultepec. Lo dicen los “changuitos meones” abrazándose de la cabeza de quien se deje y pague por el suyo. Aquí la cantidad de personas es superior a lo de costumbre en un domingo, ya de por sí popular en esta zona de la ciudad.

Aquí se instaló la Aldea Global, que reúne a stands representativos de distintos países en el mundo en los que es posible adquirir souvenirs o ropa y probar algunas delicias de cada nación, como los kürtőskalács o pasteles de horno típicos de Hungría, para los cuales hay una enorme fila, lo cuál nos dice que será su más grande éxito de este mundial, dado que la selección húngara no calificó para la justa.

Argentina nunca deja indiferente con su presencia. Ése es un hecho que no es discutible entre amantes y detractores. La fila para solamente ingresar a su stand es inmensa, incluso con el sol a cuestas y con el espacio dedicado a Corea del Sur como vecina. Aquí la gente se amontona notablemente.

Un poco más adelante, a mínimos escalones del Monumento a los Niños Héroes se está transmitiendo el partido entre Japón y Países Bajos, el segundo de la jornada, y quizás parte de un interés doloroso para la sociedad mexicana.

Se oye la voz del comentarista deportivo David Faitelson en la transmisión. Están enviando saludos a las personas congregadas en los festivales de fans en Monterrey y Guadalajara.

La preferencia de la mayoría de personas apostadas frente a las pantallas de esta zona es para Japón, aunque el lugar está tomado por mexicanos. Quizás porque todavía está abierta la herida del “no era penal”. El resultado, dos a dos, pero los goles más celebrados son los japoneses.

Por primera vez en mucho tiempo, los monumentos a los cadetes cuya leyenda explica que perecieron en defensa de su bandera, no son los fotogénicos de la ocasión, o no son tan fotografiados como el horizonte contrario, la vista del Paseo de la Reforma, con el fondo de un ángel esplendoroso y por los costados las banderas de más de 40 naciones. Todo esto enmarcado por la imponente skyline de esta ciudad.

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Foto: Ricardo Quiroga/ EE

“Aquí se trata de moverlo”

“Entonces, ¿Carlota fue fusilada en el castillo o dónde la fusilaron?”, pregunta un individuo en tono notoriamente colombiano a su propia familia, pero nadie atina a responder que Carlota de Bélgica volvió a Europa antes de la caída oficial del Segundo Imperio Mexicano, y pereció entrados sus 86, sesenta años después, invisibilizada dentro de los muros castillo de Bouchout, en su natal Bélgica, cuya selección, lamentablemente, no juega su fase de grupos en nuestro país.

Un vendedor al pie de la entrada a la calzada en espiral que lleva al Castillo de Chapultepec está convenciendo a un grupo de turistas colombianos sobre los productos que vende, que son meramente de bromas de todo tipo, desde reproducciones de popos falsas hasta sobres con dulces empaquetados en presentaciones oficiales que prometen experiencias dulces, pero en su interior, en cambio, hay comestibles totalmente picantes y provisoriamente dolorosos para el paladar inexperto.

“Nada más no te rías. Si te ríes ahí empieza el problema”, le explica el vendedor a una de las colombianas interesadas, a la que le brillan los ojos mientras seguramente se imagina la cantidad de bromas dolorosas que puede proporcionar a los suyos en la nación sudamericana.

El vendedor se llama Ángel, quien cuenta que lleva unos 13 años como marchante en Chapultepec y se fue especializando en los menesteres de la venta de productos de broma en un mercado que compite por arrebatar la atención inmediata del público, en algo parecido a lo que sucede en las redes sociales.

“Poco a poco, fui aprendiendo a mover el producto, porque aquí se trata de moverlo. Si no lo mueves se queda atorado”, dice después de cerrar una jugosa venta de caramelos engañosamente dulces pero de esencia incendiaria. “La técnica es sonreírle a la gente, porque si no sonríes, te ven la cara de monstruo y, olvídate, no te compran. Hay que enseñarles de qué trata el producto, hay que convencerlos”. A las y los clientes colombianos, dice Ángel en el contexto, “les gustan las cacas y los chicles con chile. Les llama la atención y se acercan”.

Eso sí, se sincera, el negocio apenas va despegando porque apenas es el primer fin de semana. Pero es importante, dice,  que se anuncie que todos los lunes durante el mundial va a abrir el Bosque de Chapultepec, “y hay que invitarlos a venir, porque el lunes pasado estuvo muy solito. Hay que avisarle a todo el mundo que Chapultepec estará abierto todos los días y también lo estará el Castillo”.

No hay lugar a duda: Colombia será local el miércoles 17 de junio, cuando se enfrente al seleccionado de Uzbekistán, en el Estadio Ciudad de México. Su afición ya está aquí, desde el principio, y está mimetizada entre la locura mexicana mundialista, pero se vestirá de amarillo e inundará el estadio en unos días.

¿Qué es la cultura?, no dejarnos de preguntarnos sin obtener respuesta Clara. Quizás la cultura es eso que hoy se nos escapa de las manos, esos intercambios simbólicos que suceden alrededor de lo totémico, en una ciudad cuyos tótems siguen vivos en cada piedra.

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Foto: Ricardo Quiroga/ EE

Horarios extendidos

Bosque de Chapultepec

Aldea Global y Castillo

Todos los días (hasta los lunes)

Del 9 al 21 de junio

De 10:00 a 18:00 horas}

Puerta de los Leones (Primera Sección del Bosque de Chapultepec)

Actividades: Es una celebración multicultural que representa a 48 naciones, ofreciendo talleres interactivos, espectáculos en vivo

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La técnica es sonreírle a la gente, porque si no sonríes, te ven la cara de monstruo y, olvídate, no te compran. Hay que enseñarles de qué trata el producto, hay que convencerlos”: Ángel, vendedor de productos de broma en Chapultepec

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