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"Escribir en los cuerpos", fotografía que mira más allá del tatuaje
El fotógrafo mexicano presenta una serie de retratos y entrevistas que cuestionan los estigmas sobre las inscripciones o dibujos en la piel.

Foto: Cortesía
Una exploración que busca ir más allá de los estigmas sobre las expresiones inscritas en la piel, un trabajo fotográfico documental que entrelaza imagen y testimonio para indagar en la identidad, la memoria y la relación con el cuerpo, así como un ejercicio de cuestionamiento sobre los prejuicios históricos en torno al tatuaje.
Todo eso es la exposición fotográfica “Escrito en los cuerpos”, un ensayo visual que el fotógrafo mexicano Eduardo Velasco Vásquez presentó el pasado fin de semana en la Central de Cultura de la Universidad de la Comunicación (Casa UC), en la Ciudad de México, como el inicio de una gira de exposiciones en las que el fotógrafo planea mostrar su reciente serie.

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La muestra se compone de varias piezas: un collage que reúne a todas las personas participantes, una selección de 17 fotografías enfocadas en detalles del cuerpo y los tatuajes, y un libro de artista de edición limitada que integra las entrevistas completas. Este último responde a otra dimensión del proyecto: la escritura.
Todo esto es resultado de la toma de una serie de 31 retratos, más un autorretrato, acompañados de testimonios que revelan las historias detrás de seres humanos que decidieron marcar algunas partes de tiempo de la vida personal y colocar en su cuerpo un recordatorio. Eso en muchos de los casos, y no como una regla general.
Para el autor, imagen y palabra son inseparables: “Retrato y entrevista son para mí un binomio indisociable para poder decodificar lo que realmente quiere decir el tatuaje para cada persona”.
Concebida como un cruce entre fotografía documental y narrativa testimonial, la muestra propone una lectura del tatuaje más allá de los estigmas, como una forma de identidad, memoria y reapropiación del cuerpo. Al mismo tiempo es resultado de la exploración de prejuicios y hasta el replanteamiento sobre la estética de la piel.

Foto: Cortesía
Experimentar también es documentar
Formado en la Universidad Iberoamericana, donde cursó Comunicación con especialidad en cine y posteriormente una maestría en la misma área, Eduardo encontró en la fotografía un camino paralelo al cine. Aunque su interés inicial estaba en la realización cinematográfica, su paso por las aulas lo llevó a profesionalizarse en la imagen fija.
Su trayectoria estuvo marcada por el contexto político y social de inicios de la década pasada. Como parte del movimiento estudiantil surgido en 2012, participó activamente en la producción audiovisual de iniciativas como Más de 131, lo que lo llevó a documentar comunidades, resistencias y movimientos sociales durante casi una década. Ese trabajo derivó en su primer largo documental, “Historia de un movimiento”, estrenado en 2023 en Docs MX.
Sin embargo, el giro hacia el proyecto actual surgió en un contexto distinto: la pandemia de covid-19. Entonces instalado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, la idea inicial de Eduardo Velasco fue simple pero ambiciosa: montar un estudio casero con luz natural, entrevistarse con algunas personas, conocer las razones de sus tatuajes y hacer sesiones fotográficas. “Quería darme el tiempo que a veces el fotoperiodismo no permite: establecer una conexión real con las personas”, señala.

Foto: Cortesía
Cuenta que el proyecto también implicó una revisión crítica de su propia práctica como fotógrafo. Su enfoque se traduce en decisiones formales claras: fotografías en blanco y negro, uso de luz natural y una puesta en escena íntima que remite a la tradición fotográfica mexicana, pero desde un posicionamiento contemporáneo. El autor buscó deliberadamente la diversidad en sus retratados: género, tonos de piel, nacionalidades y estilos de tatuaje.
“Para mí era muy importante que no fuera un proyecto ‘esencializante’. El eje era la diversidad para mostrar justo la complejidad de lo que somos”, explica.
La exposición, curada en colaboración con Raciel Rivas, representa la primera presentación integral del proyecto y abre la puerta a su circulación en otros espacios. Aunque aún no hay sedes confirmadas, el fotógrafo adelanta que la intención es continuar exhibiendo la obra durante el año.
Así, más que una muestra aislada, “Escribir en los cuerpos” se perfila como un proyecto en tránsito: una exploración que comenzó en la intimidad de un departamento ahora busca dialogar con públicos más amplios sobre identidad, prejuicio y representación.
