La itinerancia de la artista Yoje Dondich por Europa aún no termina. Su exposición La sinestesia de las formas ya ha visitado recintos en Madrid y Milán y ahora se exhibe en San Silvestro Gallery hasta el 17 de julio, como parte de los eventos durante el marco de la 58ª Muestra Internacional de Arte Bienal de Venecia.

La muestra está integrada por una selección de 14 obras que plantean un análisis y propuesta de las exploraciones desarrolladas por Dondich a través de la pintura.

“En lo personal, fue una grandísima oportunidad poder estar dentro del marco de la Bienal de Venecia, y aparecer en el mismo catálogo oficial, aunque donde expuse era en una galería afuera del recinto oficial”, dijo de manera modesta la artista mediante una entrevista telefónica con El Economista.

“La galería en donde expuse es en la galería de San Silvestro, en una zona muy transitada, muy cerca del Puente Rioalto, es un lugar muy privilegiado porque llama mucho la atención de la gente el lugar. Ahí expuse 14 piezas dentro de mi estilo abstracto, geométrico”, detalló.

“Me di cuenta que a la gente sí le llamaba mucho la atención, sobre todo el colorido de las obras, son un poco distintas a lo que vieron en la muestra, pues la mayoría eran instalaciones, pero la mía es una exposición de 14 cuadros. Críticos de arte en su mayoría expresaron una gran aceptación de mis cuadros”, reconoció la mexicana que, junto a Teresa Margolles, conforma la delegación mexicana en el evento de talla internacional que reunió este año el talento de 79 artistas invitados.

Vivir en tiempos interesantes

La Bienal de Venecia tiene como objetivo la difusión y promoción del arte contemporáneo a través de exposiciones e investigaciones de todas las disciplinas artísticas.

Para esta edición, el curador general, Ralph Rugoff, planteó como concepto curatorial la actualidad, como un tiempo de incertidumbre, crisis y agitación, tomada de la frase inglesa “May you live in interesting times” (Que vivas en tiempos interesantes) que, por mucho tiempo, ha sido erróneamente interpretada como una antigua maldición china para invocar periodos complicados.

En palabras de Rugoff, “El rol social del arte no implica que los artistas hablen sobre la sociedad, sino que ayuden a entenderla a través de experiencias, en una forma más compleja. Los artistas prestan atención a cosas que no solemos ver. Si prestamos atención, podemos ver las cosas de distinta forma”, aseguró el curador de este importante encuentro.

A partir de esta idea, la obra de Yoje Dondich encuentra un diálogo con el concepto de la bienal al ofrecer a través de sus obras experiencias sinestésicas en las que el espectador utiliza sus sentidos. En un mundo donde la tecnología ha rebasado los estímulos y el asombro de cosas cotidianas y donde ya no nos sorprende, las obras de esta creadora recurren a la pintura como un medio para materializar la sensibilidad.

Las piezas de la esperanza

Los cuadros que Yoje Dondich pintó, como ella misma relató en entrevista, fueron resultado de momentos de cambio y procesos de su vida personal, y que materialización su pasión en 14 cuadros que fueron atípicos entre las piezas de la muestra de arte internacional que se lleva a cabo en la gran ciudad de los canales.

“Me llamó mucho la atención el tema que se escogió para este año para la bienal, en el que se refleja mucho el estado actual de las conciencias, en donde se ve que hay un mundo un poco caótico, un mundo donde hay injusticias. Los momentos interesantes que se viven son fuertes y negativos a veces, lo que contrasta un poco con mi propia obra que se refleja más como una ventana hacia la alegría y la esperanza, que está llena de color y armonía, y que es más optimista”, expresó la artista.

Ante la pregunta sobre el origen de su obra, Yoje Dondich explicó que surgió mediante un experimento en el que se arriesgó a crear algo distinto.

“Este experimento fue utilizado en el reconocimiento del color y de las formas. Yo antes hacía dibujos y pinturas en modo surrealista. Hace varios años que he trabajado en el campo de lo abstracto, cada cuadro es una evolución íntima de mi obra y de mí misma y de mi carácter, y ha nacido desde la curiosidad de intentar hacer algo diferente”, describió.

Y ante los posibles cambios de la presentación de la obra por Europa, relató que solamente España marcó una diferencia, ya que en la península sólo exhibió 12 piezas de las cuales una se quedó en Madrid porque fue comprada, y que luego en la siguiente parada: Milán, en el Palacio Giureconsulti, se anexaron tres obras a cargo de la curaduría particular de Raymundo Silva que resaltó el colorido, “que representa mucho a México, porque somos un país lleno de colores y es mi intención llevar un poco de nuestro ánimo mexicano”, comentó.

“Me siento muy orgullosa de ser portadora de estos estilos, de los colores y la vibración que hay en México, y poderlos llevar a otros países. Hay tanto arte, tanta creatividad en México, que espero que esta participación beneficie de alguna manera la obra hecha en mi país”, finalizó.

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