En la introducción de su libro La escalera de Wittgenstein (Aldus), Marjorie Perloff cita una de las más importantes conclusiones del filósofo Ludwig Wittgenstein: si la filosofía solo sirve para ayudarte a razonar juegos lógicos abstrusos y no te sirve para ayudarte a pensar mejor los hechos de la vida cotidiana, entonces la filosofía no sirve.

Como el propio Wittgenstein escribió en su obra más importante, el Tratactus logicus philosoophicus, la filosofía no es más que una escalera necesaria para alcanzar las cuestiones importantes de la vida, pero una vez que estas estaban a la mano, la escalera debería ser desechada.

Wittgenstein en su juventud fue ingeniero, pero su verdadera pasión era la lógica. Después de estudiar en Oxford con Bertrand Russell, Wittgenstein se olvidó de la filosofía y se dedicó a dar clases en una escuela rural. No es que se desencantará de la filosofía: es que ya había subido la escalera.

Perloff, crítica literaria, y quizá historiadora como ella misma se describe, usa la obra de Wittgenstein para analizar el lenguaje poético. La poesía como un lenguaje que captura la perspectiva del otro, una perspectiva imposible de comprender del todo y por eso la extrañeza que todo lector siente al momento de enfrentarse por primera vez a la poesía. La escalera de Wittgenstein es el análisis literario y lo que quiere alcanzar es la poesía. Pensando como Wittgenstein, si la crítica literaria no ayuda a disfrutar de la poesía, entonces no sirve.

El libro puede encontrarse en la Feria del Libro Independiente.

  • La escalera de Wittgenstein
  • Autor: Marjorie Perloff.
  • Editorial: Aldus
  • Páginas: 370

  • Feria del libro independiente
  • Del 15 de junio al 8 de julio.
  • Librería Rosario Castellanos del FCE.
  • Dirección: Tamaulipas 202, Condesa
  • Entrada: libre

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