Después de 15 años de su primera edición, Zona Maco Arte Contemporáneo es el lugar obligado para artistas, galeristas, aficionados al arte contemporáneo y coleccionistas.

Más de 120 galerías participan en la decimoquinta entrega de la feria. Recorrer sus pasillos es una proeza. Hay tanto que ver; los colores, formas y texturas se presentan en una vorágine que deja boquiabierto a cualquiera.

Cada año intento encontrar una línea narrativa de la feria, una tendencia o punto de comunión. En el 2016 fue la explosiva llegada de los textiles. El año pasado fue el concreto el que jugaba a aparecer en cada rincón. Para este 2018 me quedó claro que el punto focal no era una técnica o un material, sino un concepto: la inmersión de las expresiones populares y tradicionales en el arte contemporáneo.

La pieza más clara es el “Bicivocho” de Helen Escobedo, que presenta Proyectos Monclova (D209). En entrevista, Sandra Cerisola, una de las representantes de la galería en la feria, nos explica que Helen realizó la pieza en el 2001, como un prototipo para un medio de transporte público en el centro de la Ciudad de México. Lo interesante es cómo la artista absorbe todos estos elementos visuales populares que lo hacen indiscutiblemente “chilango”; el sedán de VW, pintado en verde y blanco, con una cobija que cubre los asientos.

“Hay una tendencia a una hibridación de diferentes manifestaciones culturales, hay más interdisciplinariedad y el arte se nutre de la cultura pop, de la cultura de consumo, de las subculturas (...) Creo que Helen intentó rescatar ciertos elementos de su cotidianeidad a lo largo de su obra, que tiene una tendencia muy fuerte de integrar el arte en la vida diaria y viceversa”, cuenta Sandra Cerisola.

Otras piezas que dan muestra de esta comunión de lo cotidiano y hasta lo “populacho” con el arte actual son “Cántico del descenso I – XI”, de la artista tapatía Cynthia Gutiérrez, que se encuentra montada en Proyecto Paralelo (D204); “Anselm Chapel”, del británico Shezad Dawood, disponible en la galería Timothy Taylor (E210); “Incest Coin”, del español Antonio Santin, representado por la galería Marc Straus (F202), o la serie “Poupée Pascale”, de Pascale Marthine Tayou, de Galería Continua (G209).

ARTE CON CONSCIENCIA

Una de las novedades de esta edición de Zona Maco son los proyectos de compromiso social, un espacio dedicado a propuestas creativas con un enfoque social. Esta primera entrega tiene presencia de tres proyectos: Los Ángeles en México, 1050 grados y Grandes Maestros del Arte Popular.

Los Ángeles en México es una organización fundada por las actrices Ana de la Reguera, Kate del Castillo, Karla Souza, Olga Segura y Esmeralda Pimentel, con la finalidad de apoyar a los afectados tras el sismo del 19-S en la reconstrucción de sus viviendas.

El proyecto se encuentra en Zona Maco ya que el artista veracruzano Gabriel Orozco colaboró con el proyecto donando un diseño original con el que se han hecho playeras y sudaderas para apoyar a la causa. En entrevista con El Economista, Ana de la Reguera contó cómo surgió la colaboración entre ellas y el artista.

“Olga y yo lo conocemos bien (a Gabriel Orozco) por ser de Veracruz, y estábamos platicando sobre hacer algo para Veracruz y cuando sucedió (el terremoto), él estaba buscando qué hacer y me preguntó qué estaba haciendo yo, pues ya tengo experiencia con la reconstrucción. Al momento de contarle sobre las t-shirts nos ofreció en donación este diseño”, explicó.

El diseño de las playeras que donó Gabriel Orozco para el proyecto de Los Ángeles en México es parte de una colección que el artista acaba de presentar en París y la coyuntura que generó le permitió al proyecto estar en Zona Maco por medio de una invitación directa de la fundadora y directora de la feria, Zélika García.

Por su parte, Kitzia Barrera nos contó sobre la propuesta del colectivo 1050 grados, el cual trabaja con el rescate de técnicas prehispánicas de alfarería oaxaqueña. El proyecto busca innovar la tradición del barro de Oaxaca a través de un trabajo de más de 12 años de apoyo al trabajo de las comunidades alfareras de este estado, tales como San Bartolo Coyotepec, Santa María Atzompa, entre otras. 1050 grados busca otorgarle visibilidad a las comunidades, lo que se traduce en un mayor desarrollo educativo y comercial para todos los artesanos y sus familias.

El proceso de llevar hasta un mismo producto la tradición indígena y las tendencias estéticas contemporáneas ha sido uno de los principales trabajos del colectivo. “Para nosotros los diseñadores hubo un aprendizaje de muchos años, porque la sensibilidad del gusto moderno está en las comunidades desde hace 4,000 años. En una casa indígena, las formas han evolucionado hasta hacerse perfectas (...) nosotros hacemos preguntas, en lugar de dar respuestas”.

Por su parte, el proyecto Grandes Maestros del Arte Popular trabaja con artesanos de Chiapas. Waldo Narváez Trejo, quien es encargado de la Fundación Cultural Mario Uvence, donde se promueve el arte y la cultura al difundir y rescatar la tradición artesanal del estado de Chiapas, desde las expresiones más típicas, hasta las que van mezclando poco a poco tendencias un poco más contemporáneas y vanguardistas.

“En Grandes Maestros del Arte Popular trabajamos directamente con más de 100 familias y respetamos los trabajos originales que seguirán perdurando, pero también hacemos diseño, siempre cuidando que la calidad sea impecable”, asegura Narváez.

Los tres proyectos estarán hasta el domingo 11 de febrero en los stands AP1, AP3 y AP5 de Zona Maco. Todos tienen productos de venta al público.

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