“La hipertensión y luego un infarto no es solo un evento en el momento en que se presenta, esto viene de una condición progresiva para el resto de la vida, a veces va más a prisa o no, depende de cómo se trate, pero es la causa de muerte prematura número uno en México, la cual cuesta años de vida y calidad, su daño es paulatino, progresivo y silencioso”, aseguró Luis Antonio Alcocer Díaz Barreiro, director general del Instituto Mexicano de Salud Cardiovascular.

En el Día Mundial del Corazón, celebrado este 29 de setiembre las últimas estadísticas que tenemos en México indican que el 21% de las muertes en 2018 fueron por enfermedad cardiaca, específicamente enfermedad isquémica del corazón con 150,000 muertes, si se agrega la diabetes, que en general son personas que mueren por enfermedad cardiovascular y la enfermedad cerebro vascular, en realidad hablamos de 33% de todas las muertes, estos son años de vida perdidos y gastos.

¿Cómo entender que tengamos un panorama como este?

El doctor Alcocer Díaz Barreiro explica que 73% de los adultos mexicanos tiene obesidad o sobrepeso, además somos campeones mundiales en una combinación: Obesidad, diabetes e hipertensión, “no somos un país que viva en condiciones saludables, entonces, por ejemplo, la Covid-19 nos tomó en una condición muy insalubre”.

Los índices de sobrepeso han aumentado en forma desproporcionada y son los más altos de la OCDE, la muerte por Enfermedad Vascular Cerebral no ha disminuido y es la primera causa de discapacidad en el adulto, esta disminuiría si tuviéramos controlada la presión arterial, pero no es así.

Por otra parte, 14% de los adultos tiene algún tipo de diabetes, una de las tasas más altas en el mundo, hablamos de 9.1 millones de personas con diabetes, 6.7 con diagnóstico, pero la mayoría descontrolados. Además,  25% de los mexicanos tiene hipertensión, es decir 29 millones, de los cuales 18 millones cuentan con un diagnóstico y 14 millones reciben atención médica, solo cuatro millones, con tratamiento de calidad y de estos más de la mitad no están en metas.

Además, los niveles de descontrol de la presión arterial están cercanos al 75%, de la dislipidemia 58% y estas curvas quieren decir que para mucha gente que toma el medicamento no le sirve para nada, la razón es que no llegan a metas, pues en la enfermedad cardiovascular se trata de un todo y pasa por tres etapas: Una en donde nos consideramos sanos pero en riesgo, luego ya se empieza a dañar el organismo, pero no molesta; y otra donde ya aparecen las manifestación clínicas trágicas, con infartos, insuficiencias cardiacas, fibrilación auricular, demencias, entre otras.

“Para tener efecto en todas estas enfermedades hay que estar en metas y mantenerlas el resto de la vida, para obtener el beneficio de vivir más tiempo, debo tener la presión arterial, lípidos y diabetes controlada”.

El especialista asegura que este tipo de enfermedades no son repentinas, se tratan de padecimientos crónicos, “no porque hoy me subió la presión, hoy me va a dar el infarto”, da si un paciente lleva mucho tiempo con el azúcar, la presión y los lípidos descontrolados.

El proceso lleva muchos años, de tal manera que todos pasamos por un proceso tipo semáforo, cuando somos niños arrancamos en verde a menos que se nos detecte una cardiopatía congénita, pero nuestra salud cardiovascular es excelente, con colesterol siempre por debajo de 200 mg/dL, presión arterial por debajo de 120 mm Hg, glucosa por debajo de 100 mg/dl, no tenemos sobrepeso, con una cintura correcta, no fumamos y tenemos una dieta correcta. Eso con el tiempo se va perdiendo entre los 20 y 25 años y vamos pasando a zona amarilla, donde no nos damos cuenta del riesgo porque no nos molesta, hasta que entramos a la aparición de las manifestaciones y que provocan una muerte prematura.

“Nuestro papel como médicos es que nadie se muriera antes de los 70 años, pero también hay errores”, con indicaciones tradicionales para tratar solo la dolencia del momento, a veces sin ideas claras del tratamiento y la inercia clínica de traspasar la culpa.

¿Cómo mantener un estado saludable cardiovascular?

• Colesterol por debajo de 200 mg/dL.

• Presión arterial por debajo de 120 mm Hg.

• Glucosa en ayunas por debajo de 100 mg/dl.

• No haber fumado al menos desde el año anterior.

• Cintura menos a los 90 centímetros.

• Hacer al menos 30 minutos de ejercicio.

• Al menos tres componentes de una dieta sana: comer menos, lo menos industrializado posible y seguir el plato del buen comer.

nelly.toche@eleconomista.mx