La mañana del miércoles, vía remota, autoridades de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), encabezados por su representante en México Fréderich Vacheron; del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC) y de la Secretaría de Cultura federal, encabezada por Alejandra Frausto Guerrero, y con la participación de la actriz Yalitza Aparicio, embajadora de buena voluntad de la UNESCO, presentaron el texto final de la Declaración de Los Pinos (Chapoltepek).

El documento es resultado del Evento de Alto Nivel “Establecimiento de un decenio de acción para las lenguas indígenas”, que en febrero pasado convocó en el Complejo Cultural Los Pinos a más de 500 personas de 50 países, entre funcionarios, representantes indígenas y de organismos internacionales, como la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, en el marco de la clausura del Año Internacional de las Lenguas Indígenas (2019) y con el propósito central de establecer acuerdos para la supervivencia de las lenguas indígenas del mundo.

A lo largo de 30 páginas, la Declaración de Los Pinos (Chapoltepek) plantea estrategias y conmina a los Estados Parte a elaborar estrategias de cara al periodo 2022-2032, declarado como Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, en el que deberán cumplirse los objetivos estipulados en el documento.

De estos objetivos destaca la integración de las lenguas indígenas, la diversidad lingüística y los aspectos relacionados con el multilingüismo en los marcos y mecanismos mundiales de desarrollo sostenible; el acceso a los sistemas de justicia y los servicios públicos en lenguas indígenas; las políticas públicas relacionadas, entre otras cosas, con la educación, la cultura, las leyes sobre la libertad de información, la ciencia, la investigación y la tecnología, el medio ambiente, la atención de la salud y el bienestar; la garantía de acceso a registros de conocimientos y tecnologías lingüísticas; el apoyo a los pueblos en la salvaguardia de su patrimonio inmaterial y la creación de un entorno propicio para la iniciativa empresarial y el desarrollo de las empresas indígenas, entre otros. Indica la creación de fondos para este fin y pide la vigilancia para que los fondos se asignen adecuadamente y lleguen a los pueblos implicados. De igual manera, conmina a obrar para que los agentes del sector privado que trabajan en territorios indígenas aporten para fortalecer los procesos de revitalización lingüística.

Dichas acciones deberán comenzar su marcha el 1 de enero del 2022. Para ello, el documento establece un marco de orientación mundial, regional y nacional para la efectiva aplicación de estas regulaciones. Por ejemplo, sugiere a la UNESCO como organismo coordinador de las actividades del Decenio Internacional, acredita a los pueblos indígenas para que sean ellos quienes elaboren las medidas apropiadas en la implementación de este cometido y prioriza la integración de estos a los organismos internacionales.

Lenguas indígenas de México

De acuerdo con el Inali y de la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi, en México existían 68 lenguas con 364 variantes pertenecientes a 11 familias, de las cuales, el 60% está en riesgo de desaparecer. Si bien existen 185 variantes que presentan riesgo no inmediato de desaparición, otras 179 cuentan con menos de 1,000 hablantes y están catalogadas en tres categorías según su riesgo.

En riesgo mediano de desaparición existen 72 variantes, mientras que 43 están consideradas como de alto riesgo. Finalmente, en muy alto riesgo de desaparición se encuentran 64 variantes que, hasta los últimos datos recabados, contaban con menos del 10% de los hablantes de entre 5 y 14 años y se hablaban en menos de 20 localidades del país. Entre esas últimas variantes se encuentra el maya awakateko, el maya tuzanteco, el mixe-zoque ayapaneco, el oto-mangue ixcateco y el maya ixil nabajeño, hablados en menos de tres localidades y en proporciones inferiores a un punto porcentual del total de la población hablante de lenguas indígenas.

La Declaración de Los Pinos (Chapoltepek) establece un calendario de objetivos dividido en cinco etapas:

• 2020-2021

Transición Este periodo se centrará en los preparativos en marcha del Decenio que incluye la movilización y consolidación de los recursos necesarios y se elaborará un plano nacional para identificar las diferencias de las distintas lenguas indígenas.

• 2022-2025

Ampliación Todas las partes involucradas participarán en la aplicación del plan de acción mundial mediante un mecanismo financiero establecido de múltiples donantes, actividades emblemáticas y asociaciones.

• 2025-2027

Examen de mitad de periodo Se determinarán nuevas oportunidades y se abordarán los problemas existentes para la integración de las lenguas indígenas en un nuevo marco mundial para el desarrollo (posterior a la Agenda 2030).

• 2027-2030

Posicionamiento estratégico Se tomarán decisiones para posicionar las lenguas indígenas en un nuevo marco estratégico mundial para el desarrollo, y en los debates conexos se determinarán las medidas para los futuros planes.

• 2031-2031

Incorporación En esta etapa final, las lenguas indígenas se incorporarán a un nuevo marco estratégico mundial para el desarrollo a fin de velar por su sostenibilidad y vitalidad a largo plazo.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx