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Arte e Ideas

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The Residents, un carnaval de atrocidades

Ataviados con disfraces que van de lo carnavalesco, pasando por lo abyecto y hasta lo gore, el grupo estadounidense dio un concierto sui generis en el fmx.

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Es la cosa más rara que se ha visto en el fmx. Pero estuvo bueno. O sea: sí fue un concierto pero no fue solo un concierto. Ataviados con disfraces que van de lo carnavalesco, pasando por lo abyecto y hasta lo gore, The Residents pisó este martes por primera vez en 40 años de carrera suelo mexicano, en el marco del 27 Festival de México (fmx), con un concierto sui generis en el Lunario.

Un performance que no dudamos en catalogar como uno de los espectáculos más freaks, menos convencionales y el menos complacientes de los que han sido programados en la presente y anteriores ediciones de este festival.

Andy, Chuck y Bob fueron recibidos por un público enloquecido que se deshacía en aplausos cada vez que la agrupación daba por concluida una pieza musical, a las cuales dudamos en nombrar canciones y sobre las cuales tampoco podemos decir que Andy (el vocalista) haya cantado todo el tiempo, pues a veces lo hacía y otras actuaba.

En el lugar se reunieron muchos fans que seguían con entusiasmo las anécdotas creadas por Andy, algunas integradas en secuencias musicales, otras incrustadas: la música se intercalaba con algo que solo podemos mencionar como: otra cosa: poesía en movimiento, anécdotas, monólogos.

La experiencia parecía de un tipo que, antes de este concierto, cualquier aficionado hubiera pensado que solo era posible en películas de David Lynch, en las cuales lleva al límite lo confuso, y justamente así salió uno que otro neófito en esta banda: confundido. No obstante, lo que nadie puede negar es que este grupo desborda un ingenio arrollador y muy auténtico, único.

The Residents (que en realidad es un cuarteto. Faltaba un personaje: Carlos, sobre el cual Andy adelantó que: o se había retirado o estaba alejado, porque está cuidando a su madre enferma, en Guadalajara) conjugan de una manera pretendidamente asquerosa: el performance, el complicado uso de escalas musicales y atmósferas generadas a partir de ordenadores, muchospoken poetry, actuación y video: poesía virulenta y corrosiva.

Andy contaba cuentos. Pero no eran cualquier tipo de cuentos, o cuentos normales, sino cuentos con tonos que iban de lo burlesco a lo terrorífico, parecían sacados de nuestras peores pesadillas: historias de asesinos, fantasmas, traumas, obsesiones, miedos, todos y cada uno narrados por el orador más espeluznante: Andy, un anciano que a veces remedaba la voz de una niña y, otras, parecía un integrante perdido de la banda de trashmetal Slipknot.

Cuentos contados en tono terrorífico: Andy, remitía una y otra vez a unos seres llamados The Mirror People, con una voz de miedo, una voz poderosa y con la cual logra en el público el efecto que desea.

Al final del show también se dieron tiempo para la burla total, la autoparodia, el carnaval grotesco: una vez que tocaron la última canción, los tres integrantes de la agrupación agradecieron el apoyo del público y salieron bailando la música de los Cazafantasmas. ¿Así o más freak?

Con este concierto, no cabe duda de que la nueva sección del fmx, Aural, arriesgó todo. Los buenos resultados saltaron a la vista: sold out, martes por la noche, en un evento cuya entrada era de 400 pesos. En hora buena.

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