México.-"Kahlo, Frida. Retrato de Diego", una copia mecanográfica en 15 hojas de papel, copia color azul, con correcciones manuscritas con lápiz, que la artista plástica escribió en torno a una obra que realizaría, será subastada el 28 de este mes.

La puja 620 que llevará a cabo la Casa Morton, incluye documentos, grabados, fotografías y libros antiguos y contemporáneos, entre ellos la citada pieza, con un precio estimado de salida de entre 4 y 6,000 pesos, y de la cual se reproduce un breve fragmento en el catálogo correspondiente.

"Retrato de Diego" advierte que la artista lo pintará "con colores que no conozco; las palabras, y, por ésto, será pobre; además, quiero en tal forma a Diego que no puedo ser 'espectadora' de su vida, sino parte, por lo que -quizá- axageraré lo positivo de su personalidad única tratando de desvanecer lo que, aun remotamente, puede herirlo".

La también pintora añade que "no será éste un relato biográfico; considero más sincero escribir solamente sobre el Diego que yo creo conocer un poco en estos veinte años que he vivido cerca de él. No hablaré de Diego como de mi 'esposo', porque sería ridículo; Diego no ha sido jamás ni será 'esposo' de nadie".

Aunque se movió en el ambiente de los grandes muralistas mexicanos de su tiempo y compartió sus ideales, Frida Kahlo (Ciudad de México, 1907-1954) creó una pintura absolutamente personal, ingenua y metafórica, al mismo tiempo, derivada de su sensibilidad y los acontecimientos que marcaron su vida.

A los 18 años de edad sufrió un gravísimo accidente que la obligó a una larga convalecencia, durante la cual aprendió a pintar, y que influyó con toda probabilidad en la formación del complejo mundo psicológico que se refleja en sus obras. Luego, contrajo matrimonio con el muralista Diego Rivera (1886-1957).

Tuvo un aborto (1932) que afectó en lo más hondo su delicada sensibilidad y le inspiró dos de sus obras más valoradas: "Henry Ford Hospital" y "Frida y el aborto", cuya simbología se conoce por las explicaciones de la propia pintora.

También son famosos los cuadros sobre su persona "Autorretrato con monos" y "Las dos Fridas".

Cuando André Breton conoció la obra de Frida Kahlo dijo que era una surrealista espontánea y la invitó a exponer en Nueva York y París, ciudad en la que no tuvo una gran acogida. Nunca se sintió cerca del surrealismo, y al final de sus días decidió que esa tendencia no se correspondía con su creación artística.

En su búsqueda de las raíces estéticas de México, Kahlo realizó espléndidos retratos de niños y obras inspiradas en la iconografía mexicana anterior a la conquista, pero son las telas que se centran en ella misma y en su azarosa vida las que la han convertido en una figura de la pintura mexicana del siglo XX.

BVC