La noche del martes pasado, durante la inauguración de la decimoctava edición de la Semana de Cine Alemán, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde se proyectó la joya silente alemana Algol, la tragedia del poder (Hans Werckmeister, 1920), la coordinadora cultural del Goethe-Institut Mexiko, Jenny Mügel, hizo un rápido repaso de las 17 cintas que, a partir de ese día y hasta el próximo 18 de agosto, se proyectarán en diversas salas de cine de la Ciudad de México.

Será un amplio panorama de la producción fílmica alemana de los últimos 12 meses, dijo, con lo cual, se pone al alcance de los espectadores mexicanos una vitrina de los temas que ocupan a los cineastas del país europeo, desde los grandes dramas de la sociedad alemana o las tragedias más personales, hasta las historias más divertidas y esperanzadoras.

Mügel hizo especial énfasis en algunos filmes que integran la programación, de los cuales destacó cuatro que, además de su proyección, el público podrá conversar con su realizador o protagonista:

Rocca, una cinta infantil que relata las vicisitudes de una pequeña que lucha por demostrar que incluso alguien de su edad tiene el poder de cambiar el mundo, dirigida por Katja Benrath, quien estará presente este sábado en el Goethe-Institut; el documental Belleza y decadencia, de Annekatrin Hendel, donde se hurga en la cultura underground de la Berlín Oriental de los años 80 a través del trabajo del fotógrafo de fama internacional Sven Marquardt, quien también podrá conversar con el público este fin de semana en la Cineteca Nacional y en Cinépolis Diana; la cinta de ficción La señora Stern quiere morir, cuyo director, Anatol Schuster, también platicará personalmente de su trabajo; así como la cinta de ficción Kim tiene un pene (Philipp Eichholtz), con la presencia de la coguionista y actriz de esta historia, Martina Schöne-Radunski.

“Lo que destaca de estas cuatro películas son los espíritus absolutamente libres de sus protagonistas, quienes no invitan a ver que lo normal no existe, que es sólo una categoría definida por el poder y que se puede y debe desafiar para transformar nuestro mundo en un lugar más tolerante, más justo, sin racismo ni discursos de odio, un mundo en el que el derecho a una vida digna sea para todos, independientemente del origen, en el que el bienestar de unos pocos no se consiga a costa de otros muchos ni de la naturaleza. Esperemos que esta libertad de espíritu sea inspiradora y florezca tanto en Alemania como en México y, tal vez más aún, en el país vecino del norte”, explicó la principal responsable de esta muestra.

Una cinta vigente

El valor agregado de la proyección de la cinta inaugural, que, como es ya una tradición en la apertura de la Semana de Cine Alemán: la exhibición de una cinta silente musicalizada en vivo, es que Algol, la tragedia del poder se supuso perdida por más de medio siglo después de su primer estreno, hasta que en años recientes se halló una versión original intacta y coloreada fotograma por fotograma. Esta copia se restauró y se proyectó en el 2010 en el MoMA.

El largometraje de 99 minutos, dividido en cuatro actos y un prólogo, narra la vida de alienación de Robert Herne, un minero honrado, pero explotado, que recibe la visita de un visitante demoniaco del espacio llamado Algol, quien le entrega el secreto de una fuente de energía inagotable y, con ello, el poder para dominar el mundo entero.

Gradualmente, Herne renuncia a la nobleza y se endurece de piel, se declina por las frivolidades de la vida de poder, soborna al gobierno de su país para que le permita ejercer el monopolio de la energía inagotable, cuyo secreto mantiene bajo llave, y se convierte en un hombre desconfiado e intranquilo. A lo largo de esos años, observa cómo su hija lo abandona, su primogénito se convierte en su gran enemigo y su esposa muere cuando éste le revela el secreto de su potestad.

La cinta, a pesar de que está por cumplir 100 años desde su estreno, en una época entre guerras, ofrece una temática del todo vigente, con tópicos por demás reconocibles, como el monopolio, la explotación laboral, la corrupción y el sometimiento de naciones a partir del dominio del mercado.

La programación

Además de las cintas ya mencionadas, destaca el largometraje Todo sobre mí (Der Junge muss an die frische Luft, 2018), el nuevo trabajo de la única directora alemana ganadora del Oscar, Caroline Link, que fue la cinta alemana con más audiencia del año pasado. También se exhibirá el trabajo reciente de Sven Taddicken, La pareja más bella (Das schönste Paar, 2018); lo mismo que el último filme de Andreas Dresen, Gundermann (2018), ganador en seis categorías de los Premios de Cine Alemán, entre ellas, las de mejor película y mejor dirección.

Destaca el trabajo de jóvenes directores, como la provocadora cinta Rompesistema (Systemsprenger, 2019), de Nora Fingscheidt; Atlas (2018), de David Nawrath; Exit (2018), de Karen Winther, coproducción alemana-noruega y ganadora del premio del Goethe-Institut en el festival Dok Leipzig; Nacida en Evin (Born in Evin, 2019), de Maryam Zaree; Música y Apocalipsis (Weitermachen Sanssouci, 2019), de Max Linz, y O Beautiful Night (2019), de Xaver Böhm.

Las cintas del programa de la 18ª Semana de Cine Alemán se proyectarán en la Cineteca Nacional, el Goethe-Institut Mexiko, Cinépolis Diana, Cinépolis Perisur y la Casa del Cine. Después de terminar su circuito por la Ciudad de México, se extenderá a ciudades como Guadalajara, Monterrey, Oaxaca, San Luis Potosí, Puebla, Zacatecas, Playa del Carmen, Toluca y Guanajuato.

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