Estamos a poco más de un mes de que se estrene el Episodio VII de la saga de Star Wars, y todavía no hemos sabido de Luke Skywalker: no está en el póster oficial, no aparece en el tráiler, en ninguno de los adelantos que hasta ahora Disney nos ha hecho llegar. Su ausencia, como todo mundo sabe, ha sido llenada por diversas teorías que van desde el cautiverio, pasando por el exilio hasta llegar a una de las más descabelladas y atractivas: Luke se cambió de bando, o sea se convirtió al lado oscuro al igual que su padre, Darth Vader.

¿Por qué nos parece que la idea de Luke como un Sith Lord está fuera de lugar, cuando prácticamente todo el mundo pareciera estar de acuerdo en que ésta es la mejor teoría de todas?

Porque me apego a la congruencia, a las bases con las que este universo fue creado; es decir, la teoría de El camino del héroe de Joseph Campbell, utilizada por George Lucas para contar la historia.

Dicha teoría nos cuenta que todas las historias, todos las mitologías del mundo, cuentan con la misma estructura narrativa.

Todas, desde los mitos griegos e hindúes, pasando por los vikingos hasta llegar a los aztecas, están cortadas por la misma tijera; todas te cuentan la historia de un héroe cuyo mundo se ve destruido, y que tiene el deber de salir a enfrentar a fuerzas externas o a aquello que causó el mal en primera instancia , con el propósito de restablecer el orden en su mundo cotidiano. Es a lo largo de este camino que el héroe se encuentra a sí mismo, ya sea que descubra por primera vez que es un héroe o bien que reafirme su condición como tal.

Una vez completado el viaje, el héroe regresa tranquilo a su mundo, habiendo acabado con sus enemigos (que son una manifestación de su personalidad), estará listo para el retiro o para emprender una nueva aventura.

En el Episodio VI vimos cómo Luke completó el ciclo: cerró la relación con su padre y fue el motor decisivo para que su éste regresa al lado luminoso de la fuerza. Viaje completado. Si resulta que Luke es un Sith, estamos frente a un truco barato que traiciona la historia misma, una historia que el director J.J. Abrahams dice amar.

Si Luke no hubiera cerrado la historia con su padre, podría entenderse que repitiera los errores de aquél, pero Luke estuvo ahí, estuvo presente cuando su padre se sacrificó por él en un acto de amor puro; y no sólo eso, Luke hace más que enterrar a Anakin, lo crema, siendo el fuego un elemento de renacimiento y transformación.

Es más factible que Luke esté exiliado a la manera de un Obi Wan Kenobi en el Episodio IV y que ahora deba fungir como un maestro para el personaje femenino (Rey), del nuevo tráiler.

Incluso, podría haber perdido la fe o sentir un peso de responsabilidad terrible, y eso, quizá, podría ponerlo en una situación reprobable, quizá un coqueteo con el lado oscuro, pero de ahí a ser un Sith, jamás; eso, insistimos, sería traicionar la trama.

Y sin embargo, hemos visto cómo los grandes estudios de Hollywood hacen monstruosidades con cintas excelentes con el único propósito de recaudar más y más dinero. Dios no lo permita. Que la fuerza esté con nosotros.