Antes de la pandemia, en los países de ingresos bajos, como los africanos y de ingreso medio, como México, la proporción de niños de 10 años que no podían leer y entender un texto simple, era de 53 por ciento. Con el cierre masivo de las escuelas, esto podría aumentar al 63%, estimó Banco Mundial.

Esto significa que 72 millones de niños más serán “pobres de aprendizaje, pues aun cuando la lectura no lo es todo, es una condición previa para lograr muchas de las otras competencias críticas”.

En un análisis especial donde muestran el resultado de una encuesta aplicada entre gobiernos por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF); la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y Banco Mundial, advirtieron que “esta generación que está, o debería de haber estado en la escuela durante el 2020, podría perder al menos 10 billones de dólares (10 trillion dollars) en ingresos futuros”.

El potencial de pérdida económica está vinculado a las posibles pérdidas en el aprendizaje y por lo tanto en productividad futura.

En consecuencia, los expertos del Banco Mundial hicieron un llamado a los gobiernos de América Latina para “tomar la inminente crisis educativa por lo que realmente es: una crisis generacional única que afectará los resultados educativos, el capital humano y la productividad de una generación entera de niños y jóvenes”.

Por ello destacaron que la reapertura de escuelas debe estar ya en la mente de los gobiernos y autoridades, por lo que podrían desarrollar estrategias para invertir los recursos necesarios para ejecutar protocolos de salud e higiene y considerar la posibilidad de enseñanza a distancia complementaria. Esto último significa que tendrían que preparar a docentes y alumnos para el manejo de nuevas tecnologías.

Porque hasta ahora, la calidad y eficacia de las estrategias de enseñanza digital en este tipo de países, ha sido “baja y heterogénea entre las naciones e incluso al interior de cada una”.

Brecha digital, otro reto

La pandemia y el cierre de unas escuelas en más de 180 países ha mantenido a casi 1,600 millones de estudiantes fuera de las aulas, consignaron. Y se puso de relieve que “la tecnología puede tener un rol poderoso para proporcionar herramientas de conocimiento y complementar el trabajo del maestro”.

“Cerrar la brecha digitan no es barato, tener el número necesario de maestros e invertir en su carrera profesional también requerirá recursos. La compleja gestión del sistema escolar cuyas capacidades se está poniendo a prueba, requiere recursos”.

Destacaron el caso de Chile, el país mejor preparado que la mayoría de los latinoamericanos, estiman que el quintil más pobre podría perder el 88% del aprendizaje esperado para este año, mientras el quintil más rico solo perderá el 64 por ciento.

“En muchos países de ingreso medio (que registran entre 1,036 y 12,535 dólares per cápita) una pequeña minoría, principalmente en las escuelas de élite, han tenido varias horas diarias de instrucción sincrónica. En el otro extremo de la escala de ingresos, muchos estudiantes tuvieron que conformarse con unas pocas horas de programación de radio y televisión”.

Reapertura mixta

En el análisis de resultados, explicaron que en países de África Subsahariana, el 10% de los niños recibió material a través de internet. En América Latina, el 90% de los niños recibió algún aprendizaje a distancia, pero menos de la mitad fue a través de internet. El resto, fue radio y televisión.

“Las escuelas deben estar preparadas para reabrir de forma flexible, esto significa que coexistan el aprendizaje cara a cara y el remoto, así como docentes capacitados para trabajar en ese nuevo contexto”

De hecho, el Banco Mundial puede apoyar a los países de la región para procurar una reapertura segura y efectiva.

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