Para lograr un desarrollo económico sostenible, es necesario garantizar la protección de los derechos de las mujeres, así como su autonomía económica, coincidieron el Instituto Nacional de la Mujeres (Inmujeres) y la Organización de las Naciones Unidas.

En el encuentro Legislando para el empoderamiento económico de las mujeres en México, convocado por la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, la representante de ONU Mujeres México, Belén Sanz Luque, afirmó que el trabajo legislativo es el punto de partida para garantizar la equidad entre hombres y mujeres.

En el evento realizado en San Lázaro, Sanz Luque indicó que es necesario que desde el Congreso de la Unión se trabajen los principios de igualdad de remuneración, reconocimiento de los derechos de las guarderías y la ampliación de las licencias de paternidad.

“Las leyes son el punto de partida para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres. El poder legislativo puede adoptar medidas para garantizar que no haya desigualdad”, consideró.

Por su parte, María Noel Vaeza, directora regional de ONU Mujeres, enfatizó la importancia de que se establezca un sistema de seguridad nacional, con el fin de que más mujeres puedan salir a laborar, sin poner en riesgo su vida.

“Debemos tener estrategias diferenciadas para aquellas mujeres de la base de la pirámide.

nosotras le llamamos que están en los pisos pegajosos porque están ancladas en el trabajo informal y no tienen oportunidades”.

Por su parte, la titular del Inmujeres, Nadine Gasman, afirmó que si en México hubiera igualdad de oportunidades laborales y de desarrollo para hombres y mujeres, el Producto Interno Bruto per cápita aumentaría 13 por ciento.

Asimismo, enfatizó la necesidad de contar con una legislación que garantice igualdad salarial, prohíba la discriminación y exclusión de las mujeres y ejemplificó que sólo 31% de las mujeres activas laboralmente tiene acceso a créditos seguros y cuentas de ahorro, comparado con 50% de los hombres.

Agregó que, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, 40% de las mujeres mexicanas trabaja en el mercado formal, comparado con 78% de los varones.

“Estamos en un momento en donde con la intersección entre el Legislativo, el Ejecutivo, el sector privado y la sociedad podemos hacer cambios acelerados para transformar esta situación de las mujeres en México”, aseguró.

En su oportunidad, la diputada Wendy Briceño expresó que las legisladoras, tanto federales y locales, tienen la responsabilidad de eliminar toda legislación que ha prevalecido a través de los años y que es discriminatoria.

Destacó la reforma de nueve artículos constitucionales para que exista la paridad en los tres poderes de la unión.

En este momento se revisa actualizar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en lo que tiene que ver con alertas de violencia de género, mecanismo que tiene por objetivo prevenir la violencia feminicida y también las legisladoras analizan el tema de la tortura sexual.

Finalmente, Rebeca Grynspan, secretaria general Iberoamericana, aseguró que no hay ninguna acción más importante para el crecimiento y para dinamizar la economía de un país, que la equidad y la participación de todas y todos sus habitantes.

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