El ser humano entiende todavía por separado el arte de la ciencia y la tecnología, por alguna extraña razón no hemos entendido su vínculo. Sin embargo esto está mucho más cercano de lo que parece , aseguró Antonio Isaac Gómez, participante de Alife, el evento que anualmente congrega a los creadores de la vida artificial en todo el mundo y que por primera ocasión se lleva a cabo en México.

Antonio tiene dos características que lo hacían destacar en este evento. Primero, es mexicano y después, es entre científico y artista; su trabajo lo ha llevado a recorrer todo el mundo y ser reconocido por este selecto grupo de investigadores, por ello fue uno de los invitados seleccionados para presentar su obra Oraculum.

Pero, ¿qué es Oraculum?, se trata de un hipercubo de tres metros proyectado a la tercera dimensión, está construido en resonancia con las cavidades promedio de un cuerpo humano, de tal manera que geométricamente genera una distorsión espacial por la resonancia que se tiene, el sweet spot amplifica los sonidos, vibra la estructura hecha de aluminio aeroelástico, acero inoxidable y polímero; sobre eso, se ven una serie de proyecciones en tiempo real y a su vez, están siendo intervenidas por performers femeninas que interactúan con componentes de la pieza.

Uno de ellos es un robot conectado a la perfomer a través de un aro neuronal, así lo que está sintiendo la performer lo va a estar transmitiendo al robot en esta idea de ciborg extremo, que es una aproximación de esta metáfora de dependencia que en la actualidad tenemos a los dispositivos electrónicos y que termina por ser una critica ante la falta de asimilación de la tecnología con que disponemos , dijo su creador.

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Pues no sé usted, pero yo ya quería estar en primera fila del performance, así que nos acercamos a Antonio para que nos explicara ¿de qué se trata este rollo?

Él asegura que esta pieza interdisciplinaria se habita , trata de hacer una mezcla entre la composición artística y la ciencia a través de las nuevas tecnologías, siempre con una gran consciencia de la naturaleza que nos rodea .

Dijo que es una mezcla de componentes escénicos a través del performance, instalación, música, teatro y danza, por la parte científica está atravesada por microbiología, geometría cuántica, robótica, inteligencia artificial y algunos preceptos de distintas áreas del conocimiento humano.

Oraculum podría ser considerada una metaobra o una plataforma de provocación de composición interdisciplinaria y son una serie de piezas que constantemente se están reformulando y donde el público se convierte en resonador vivo de lo que sucede en el instante en que se presenta la pieza , explicó.

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La respuesta del público

La respuesta del público es compleja y los adjetivos calificativos son aventurados , asegura Antonio, pero los números de esta obra que se ha ido transformando constantemente hablan de un público interesado en arte cercano a la ciencia.

La pieza se estreno en 2010 en la Word Expo de Shanghai, estuvo instalada durante 10 meses y tuvo 17.4 millones de visitas, en términos artísticos es un número muy considerable de visitas observando, viviendo y tocando una obra de esta naturaleza.

En nuestro país, se ha presentado en distintos espacios y la respuesta ha sido de fascinación, pero pasan algunos fenómenos , explica Antonio, por un lado no es una pieza que se trate de entender sino de sentir, trabajo mucho sobre estados de conciencia inducidos a través del arte, donde lo más importante es lo que se siente de la pieza, por eso incluso la gente termina llorando .

Entiendo yo el arte como un vehículo para la trascendencia a través de la ultra sensibilización, entonces ,es grato que el público esté experimentando una sensación extrema desde distintas perspectivas .

Otra característica es que todas estas sensaciones son demostrables y alteran el curso del performance, pues las vibraciones del público son orientadas hacia catalizadores con un montón de biosensores telemétricos de alta tecnología no intrusivos, entonces está detectando vibración celular, el movimiento involuntario de pupilas de los ojos, micro sonidos, temperatura, feromonas, y con base en eso se están recomponiendo en tiempo real los contenidos que se están mostrando.

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Lo que sucede con eso es que al final de cuentas responde a esta pregunta fundamental de quiénes somos y cómo estamos más allá del bien y del mal…Eso también resulta un arma de dos filos porque cuando decimos estamos bien, pero realmente no lo estamos, nos damos cuenta a través de la obra que estamos en tal o cual característica .

Antonio concluye que este proyecto al ser integral no se sabe en que momento brincó de lo artístico a lo científico o viceversa, con el robot que vamos a presentar de IOS ciborg, por ejemplo, este hará un reconocimiento de su entorno y de sí mismo, ese movimiento resulta extraordinariamente artístico y estético desde el punto de vista dancístico y coreográfico, pero en realidad lo que está haciendo es correr algoritmos de inteligencia artificial…Aquí la pregunta sin solución es cuando se mezcló la ciencia, la tecnología y la innovación . Sin embargo, Antonio asegura que esto no es lo más importante, sino que este es un camino de construcción del conocimiento que nos acerca a distintas disciplinas.

nelly.toche@eleconomista.mx