Trataremos uno de los temas más complejos y controversiales para algunas personas, pero cuya urgencia en el debate público es innegable: la interrupción legal del embarazo. La película mediante la cual lo exploraremos es Never Rarely Sometimes Always, de la directora estadounidense, Eliza Hittman.

Never Rarely Sometimes Always (Nunca, Casi nunca, A veces, Siempre) es una película dramática que acompaña a Autumn Callahan (Sidney Flanigan) en su proceso para abortar. Autumn, de tan solo 17 años, tiene dificultades para realizar el proceso en Pensilvania, donde vive. Ahí, las regulaciones del estado la obligan a tener autorización de sus padres para acudir al centro de interrupción legal del embarazo, situación que ella desea evitar debido al ambiente familiar en el que se desenvuelve.

Luego de algunos intentos por inducirse un aborto de forma casera, Autumn y su prima Skylar (Talia Ryder) optan por viajar a Nueva York para poder recibir el apoyo necesario sin tener que involucrar a más personas en la decisión. Las dificultades se manifiestan constantemente, pues dos menores de edad en otra ciudad, sin mucho dinero ni experiencia, deben acoplarse rápidamente a las condiciones que las rodean con tal de poder llevar a cabo el tratamiento para cesar el embarazo de 18 semanas que Autumn ha preferido no continuar.

Y aquí muchas personas podrán opinar de formas contrarias, aquí probablemente habría un espacio para la polémica; pero es importante que esa conversación sea acompañada por algunos hechos. De acuerdo con el Instituto Guttmacher, alrededor del mundo aproximadamente 121 millones de embarazos no planeados ocurrieron cada año entre 2015 y 2019. De estos, el 61% terminó en aborto. Esto se traduce en 73 millones de abortos por año. Solo en México, cada año ocurren 71 embarazos no planeados por cada 1,000 mujeres en edad reproductiva; una cifra similar a la estimada para toda América Latina y el Caribe (72 por 1,000).

Lo que quiero decir con esto, es que la interrupción del embarazo se lleva a cabo y se seguirá haciendo en cantidades significativas. Cuando se debate sobre aborto legal, lo que se pide son condiciones de seguridad y protección para las mujeres que de cualquier forma deciden, por una u otra razón, no tener hijos.

El aborto sin estereotipos

En este contexto, la película Never Rarely Sometimes Always es un testimonio fundamental de los riesgos que conlleva para muchas mujeres jóvenes el no poder acceder a clínicas con tratamientos seguros y legales de interrupción del embarazo. La perspectiva del filme en torno al problema es sumamente íntima, casi naturalista. La cámara se centra en detalles del cuerpo que cambian sutilmente con el tiempo o en palabras clave que evidencian el abuso que la protagonista ha experimentado, pero no lucra con los discursos tradicionales tanto a favor como en contra del aborto, sino que los acerca a una experiencia real. De hecho, es notoria la ausencia de diálogos, que da preferencia a los actos simbólicos.

La coproducción estadounidense-británica también se enfoca en esos actos. Sobre todo, en los gestos de solidaridad entre las protagonistas, los cuales se agudizan conforme enfrentan las violencias típicas de un mundo dominado por la masculinidad. Estos gestos van desde lo evidente —pasar tres días fuera de su casa para acompañarse en esta travesía— hasta lo más sutil, como pueden ser ciertas miradas o el ver a Autumn y Skylar tomarse de la mano mientras se encuentran en situaciones comprometedoras que hubieran preferido evitar. Entre ellas existe una fuerte conexión y solidaridad que sirve de espejo para lo que el feminismo ha difundido entre varias de nosotras. En ese sentido, esta película es una oportunidad de reconocernos como integrantes de un mismo movimiento que varía de acuerdo a los contextos específicos de cada mujer, pero que en determinado momento coincide al abogar por condiciones de respeto y derecho sobre nuestros cuerpos.

Never Rarely Sometimes Always

• Never Rarely Sometimes Always forma parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Los Cabos, en su novena edición.

•El filme se estrenó en Sundance en enero de 2020.

• La película fue seleccionada para competir por el Oso de Oro en la principal sección del Festival Internacional de Cine de Berlín, donde ganó el Oso de Plata al Gran Premio del Jurado.

•En su totalidad, fue filmada durante 29 días. 24 en Nueva York y 5 en Shamokin, Pensilvania.