1. The Walking Dead (FoxHD)

Parecía imposible. Una serie de horror sobre el apocalipsis zombie inspirada en una novela gráfica. El tipo de apuesta que suele pagar mal en la tele de EU, un pequeño núcleo de espectadores apasionados, seguido de una caída en ratings o presupuestos, y una cancelación apresurada. No fue el caso. Sea por los valores de producción, los guiones brutales sin lugares comunes; o porque la pesadilla fue construida con arrebatos primarios: la supervivencia es el centro, pero paradójicamente, también la trampa.

2. Boardwalk Empire (HBO)

Más que una saga de gángsters, una lección de historia estadounidense. Toma como pretexto los inicios del siglo XX en Atlantic City, para reconstruir las luchas de poder entre los bajos mundos irlandeses y la nueva generación de migrantes italianos, la incipiente policía federal, la democracia como factor de control y manipulación, y mucho más. La lección es clara: la historia no se dibuja en blanco y negro, sino en tonos intermedios, incluyendo el rojo sangre.

3. Homeland (LIV - luego DIN)

De la más pura paranoia post septiembre 11 surge esta delirante trama de espionaje, terrorismo y duplicidad moral. Pasamos más tiempo preguntándonos qué trama Brodie y si es o no, quien se sospecha que sea. El mayor acierto de Homeland, es que nos acerca y aleja la verdad como un juguete elusivo dispuesto para mantenernos pegados al televisor.

4. Happy Endings (Sony)

El formato del sitcom encontró un renacimiento en los últimos años, principalmente gracias a haber sido capaz de escapar de la confinada caja de sus sets y risas grabadas, para apostar por una comedia irreverente, políticamente incorrecta y bordeando lo absurdo. Esta serie sobre un grupo de amigos no puede estar más lejos del cartón sentimentaloide de Friends, y es junto a New Girl, Modern Family, The New Normal, Up all night y Community, el mejor ejemplo del humor atrevido e insustancial de nuestra época.

5. Boss (Starz/TNT)

Desde la secuencia de créditos y la música de Robert Plant: Satan your kingdom must come down , hay un ominoso halo de tragedia en esta oscura tragedia sobre la política estadounidense inspirada en el King Lear de Shakespeare. Kelsey Grammer está magnífico como el alcalde de Chicago, Tom Kane, una suerte de tirano con una enfermedad degenerativa a cuestas, y rodeado por una red de conspiraciones que haría palidecer los más perversos complots imaginados por AMLO.

6. Shameless (Showtime/MovieCity)

La familia Brady de nuestro tiempo es el hogar de los Gallagher, el padre (William H. Macy, mejor que nunca) es un alcohólico, cínico y vividor sin corazón ni remedio. Los hijos se las arreglan como pueden, sobreviviendo en las grietas sociales del primer mundo. Alternando la sátira más ácida, el drama y una fábula moral cuyo norte es salir adelante como sea, la solidaridad familiar y si es posible, pasarla bien.

7. Luther (BBC HD)

La segunda temporada de este policíaco británico la comprenden dos casos redondos y sólidos. En el primero, Luther debe valerse de todos sus instintos para tratar de recobrar la confianza de sus jefes. Para ello debe desentrañar las intenciones de un perverso psicópata que hubiera puesto de cabeza al equipo de Criminal Minds en sus mejores días. Quizá el rasgo más atractivo del impetuoso Luther sea la manera en que conjuga el uso de la razón con un impulso de sacrificio casi autodestructivo para salvar lo que en su muy particular conciencia, merece salvación.

8. Suits (Space)

Una más de abogados, centrada esta vez, no sólo en las complejas intrigas organizacionales que tan bien funcionan en The Good Wife, sino en la inteligencia, el humor, y la relación de mentor-pupilo entre Harvey y Mike. Suits se aleja casi por completo de las cortes y los discursos grandilocuentes para persuadir al jurado e inclinar la ciega balanza del sistema de justicia; un tema agotado por David Kelly y las diversas encarnaciones de La ley y el orden. Estos abogados trabajan en oficinas de lujo, bares y terrazas soleadas, el fin no es el solaz de liberar o encarcelar al culpable, sino el del triunfo intelectual, financiero, y profesional.

9. The Killing (A&E)

¿Quién mató a Rosie Larsen? Ya. En serio. ¿Quién? La versión estadounidense de este dramático misterio danés es capaz de elucubrar hipótesis, conspiraciones, manipulación de evidencia, delirante paranoia, en un escenario gris y decadente, capaz de engañarnos cada vez. ¿Qué tanto lo podrán mantener sin dar una vuelta de tuerca de más? Posiblemente no mucho, pero mientras tanto, imposible dejar de mirar.

10. NFL Total Access (NFL Network)

El noticiero deportivo dominado como un arte. Es a la vez divertido y serio, profundo y superficial, capaz de reportar todo el año sobre un deporte que se juega apenas cinco meses. Lo consigue no sólo con un variado elenco de conductores expertos, inteligentes y carismáticos, y una rotación constante de exjugadores, directivos, administradores y periodistas. Después de Total Access, el resto de la programación de ESPN, TDN y Fox Sports parecen ancladas en Los protagonistas de los años 90.

11. Final de partida (ForoTV)

Cualquier tema se vale: Los Smiths, Caravaggio o Topo Giggio. Los invitados son doctos, amigos, autores o familiares de los conductores. La estructura ha variado poco en su tercer año, y la lectura de tuits apenas se justifica como un pretexto para colar al invitado al set, pero el programa de Alvarado y Patán sigue siendo los treinta minutos más necesarios de la televisión mexicana.