Luis y Antonio tenían 75 años cuando decidieron casarse. Llevaban casi 40 viviendo como pareja y siempre habían mantenido “bajo perfil”. Incluso cuando surgió la posibilidad de contraer matrimonio en la CDMX, ellos pensaron que no era necesario. Pero Luis fue diagnosticado con cáncer y en ese momento decidieron formalizar su unión para que Antonio pudiera quedar protegido al recibir la pensión por viudez.

Luis y Antonio se casaron. Desgraciadamente, el Seguro Social negó la posibilidad de pensión porque argumentaba que la ley decía que era para la viuda o concubina, pero no para el viudo. Luis y Antonio tuvieron que demandar y, afortunadamente, un juez de distrito falló de manera favorable. Luis falleció a los cinco días, pero Antonio había quedado protegido.

Éste es sólo uno de tantos casos que abogados como Luis Fragoso —especialista en matrimonios de la comunidad LGBTTI—, enfrentan de manera continua. A pesar de que el matrimonio entre personas del mismo sexo debe ser reconocido en todas las entidades federativas del país, las parejas aún encuentran trabas para disfrutar plenamente de sus derechos.

Se dice que la Ciudad de México resulta de avanzada en estos temas, pero en el interior de la República se presentan problemas: “Cualquier pareja gay que viene a la Ciudad de México y se casa, cuando regresa a sus estados tiene plena observancia por mandato constitucional. Sin embargo, se enfrentan con que no son reconocidos en sus códigos civiles. Cualquier unión legal está protegida constitucionalmente”.

“Tuve un caso en donde dos clientas de Veracruz se casaron en la Ciudad de México y regresaron a su estado. Una de ellas subrogó a una bebé y sacaron un acta originaria aquí, porque el único registro civil del país que puede emitir un acta de nacimiento donde aparezcan dos personas del mismo sexo es en la Ciudad de México. Cuando regresan a Veracruz, les dice el registro civil de allá que no iba a reconocer esa acta. Y ante ese acto se recurrió a un Juicio de Amparo, diciendo que era inconstitucional el hecho de que no se les permita vislumbrarse como familia. Finalmente, un juez de distrito otorga el amparo y establece que es inconstitucional. Son problemas sencillos pero que afectan a las familias, ya que las personas que vienen aquí a casarse luego deben regresar a su estado y pelearse con el registro civil para que reconozcan esa acta”, explica Fragoso.

Pero en la Ciudad de México no todo es miel sobre hojuelas: “En general hay juzgados rápidos y dúctiles, pero hay unos, por ejemplo, los de entidades como Milpa Alta y Xochimilco que son los que menos trámites llevan a cabo. Incluso la autoridad miente a varias parejas que vienen de otra entidad: les dicen que deben vivir en la ciudad para casarse, lo cual es una mentira”, nos dice Fragoso.

Pese a todo, el licenciado Fragoso asegura que México se ha convertido en un bálsamo de libertades para países donde las parejas del mismo sexo no gozan de las mismas libertades como Venezuela, Irán o Kosovo (casos que él ha llevado) y que han decidido casarse con un mexicano o mexicana, y salir de sus países, para gozar de los derechos de esta figura matrimonial.

Para finalizar, el licenciado Fragoso externó su preocupación con respecto las próximas elecciones. “Es necesario que las personas mediten sobre este tipo de situaciones. A nadie aplica la retroactividad de la ley, pero en las próximas elecciones, el puntero habla de que son derechos que se someterán a consulta pública (...) Los derechos humanos no pueden someterse a consulta publica. Los derechos de las minorías no pueden estar sostenidos en lo que digan las mayorías. Y más en estos temas fundamentales y sensibles. Es importante que reflexionemos y que esto no se vulnere”.

@faustoponce