Imagínelo así: gran parte de la Sala D del Centro Citibanamex fue ocupada por las más de 180 galerías participantes de la edición 16 de la feria Zona Maco, tanto de arte moderno y contemporáneo como de diseño. Un pasillo central recorre la feria de poniente a oriente. A los costados de este trazado se han instalado las galerías más influyentes de la feria. Al centro, los stands que ocupan más espacio: kurimanzutto, OMR, Proyectos Monclova, Sean Kelly. De ahí, Nordenhake, Travesía Cuatro, Mai 36, Michael Fuchis y ocho más que complementan el paseo frente a muchas de las piezas más caras a la venta.

Once de la mañana. Se abren las puertas para coleccionistas, invitados VIP y para la prensa. Muchas de las obras recién se han montado. La galería Malborough, con sedes en Nueva York, Londres, Madrid y Barcelona, es una de las primeras a la vista de los que ingresan. Ahí hay obras del chileno Claudio Bravo y del veneciano Juan Genovés. Pero domina el stand una obra de Rufino Tamayo. Es “Perro juguetón”, la representación, hecha en 1983, en ocres y opacos, de un canino mordiendo y jalando la falda de una mujer. Su costo, dicen sin reparo, un millón 300 mil dólares. Si el presupuesto no contempla el precio, ahí mismo se ofrece otro óleo del oaxaqueño: “Naturaleza muerta”, de 1985, en 575 mil dólares.

Un par de pasillos más adelante hay una fusión entre la sección de arte contemporáneo y la de arte moderno. En la galería Art of the world, de Houston, conviven trabajos de Marc Chagall y Robert Indiana. De Chagall se observa el óleo “Les mariés sur fond de la Tour Eiffel”, creado entre 1982 y 1983, el retrato de dos recién casados con la Torre Eiffel de fondo. Es una alegoría, dicen los intérpretes del pintor francés, sobre su matrimonio con Bella Rosenfeld. Frente a ese trabajo, casi al pie del mismo, como una ofrenda curatorial, hay una escultura de la icónica serie pop “LOVE”, agrupada en pares de dos pisos, que Indiana popularizó en la década de los 60.

En el stand de la galería JD Malat, con sede en Londres y atendida por el propio galerista francés JD Malat, un impactante acrílico sobre tela de paleta heterogénea y explosiva: “Magic interstellar noble messenger” (2018), de la artista islandesa de 45 años, Katrin Fridriks. Su precio, 59 mil dólares, dice el galerista sonriente. De fondo, “Confrontation #2”, uno óleo sobre tela de reciente creación del chino Li Tianbig, quien ha dedicado su vida a documentar las transiciones de su país a través de la mirada de su gente. El precio de la obra ahí expuesta, 50 mil dólares.

Luce el arte mexicano

Casi de frente, la Galería de Arte Mexicano GAM se luce con obras de Carlos Mérida, Francisco Castro Leñero, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso, Dr. Atl y sus paisajes de cielos casi azules, casi morados, en los que parece que el cielo diluvia líneas de colores; Vicente Rojo, Pedro Coronel, Francisco Toledo y Joy Laville.

Ahí mismo una galería de Chiapas, Mario Uvence, casi que esconde un dibujo al pie de un texto, de Salvador Dalí, sobre una justa caballeresca de dos contendientes armados con lanzas. El precio, confirma el responsable, es de 9,500. Se le pregunta que si se trata de pesos o más bien de dólares y el galerista responde con una risa, obviando la denominación internacional. Ahí mismo se exhibe una obra de Julio Galán de técnica mixta, entre óleo sobre tela, recortes y fotografías. El de la risa refiere que la pieza no tiene título pero se pintó en 1998 y tiene un costo de 120 mil dólares.

En la galería Pablo Goebel conviven piezas de Roberto Matta, Diego Rivera y Leonora Carrington con trabajos más recientes de Jorge Yazpik, Dr. Lakra y Germán Venegas. Ahí mismo se vende la fotografía de Manuel Álvarez Bravo le tomó a un obrero asesinado durante una huelga en 1934; lo mismo que piezas representativas de Mathias Goeritz: trabajos en hoja de oro o de lámina perforada.

En la galería colombiana La Cometa se exponen algunos trabajos netamente manuales de la artista bogotana Olga de Amaral: entretejidos de hilo dorado, de papel teñido como complejos trenzados que prácticamente terminan en cartografías artesanales áureos. Una de esas piezas, la llamada “Poblado L”, elaborada con lino, gesso y acrílico, tiene un costo de 330 mil dólares.

En el pasillo central, Rosenbaum Contemporary, con base en Miami, colgó en sus muros una pieza característica de pintura centrifugada de Damien Hirst, de nombre “Beautiful, half a real headless centipede”, con un costo, confirman, de 750 mil euros. Mientras tanto, en el stand de MAIA Contemporary, un tríptico de incuantificables planos arquitectónicos de Pedro Friedeberg puede ser adquirido por 85 mil dólares.

Más adelante, al centro de la feria, son más renuentes a dar precios. En el stand de kurimanzutto, custodiado, como es costumbre, por José Kuri y Mónica Manzutto, se exponen obras del polaco Wilhelm Sasnal y de los mexicanos Iñaki Bonillas, Gabriel Orozco, Damián Ortega y Carlos Amorales. Como es costumbre, los nombres de cada artista han sido escritos a mano, con lápiz, sobre el propio muro.

Justo de frente, en la galería Sean Kelly, de Nueva York, se alza una escultura de José Dávila de tres metros y medio de altura. Son dos bloques de concreto presionando una piedra volcánica al centro, mantenidos juntos con correas y trinquetes industriales. Ahí dudan un poco en confiar el precio, pero finalmente acceden: 120 mil dólares.

La obra más cara

En la galería Michael Fuchs, de Berlín, tienen dos obras de Jean-Michel Basquiat. Una es una impresión del óleo: “Flexible”, cuyo original se pintó en 1984 y la impresión se hizo en el 2016. El costo, dicen los representantes de la galería, es bajo por ese motivo: 100 mil dólares. A diferencia de la impresión, la segunda pieza, “Untitled” (1983), un sencillo acrílico sobre tela de trazos blancos y fondo negro, confirman, asciende a 16 millones de dólares. Uno de los representantes de la galería confía a una interesada que esa pieza no viene en el catálogo de la presentación, puesto que fue traída de último momento.

Zona Maco permanecerá abierta en la Sala D del Centro Citibanamex hasta el próximo 10 de febrero. Las actividades en la sección debutante Performance Hall comienzan de lleno este jueves, lo mismo que el programa de conversaciones.

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