Segunda parte

El pasado 3 de febrero, en una nota publicada en este diario, Isabel González, abogada de los ciudadanos que promueven recursos legales para suspender las obras de remoción y relleno en Malecón Tajamar afirmó: Fonatur esta? alegando, para echar abajo el recurso, que el desmonte en el Maleco?n es ya un hecho consumado de imposible reparación, por lo cual los demandantes carecerían de interés legítimo en la defensa de ese hábitat en particular . El Universal, en una nota publicada un día antes, corrobora: Fonatur argumentó ante el Tribunal que (...) no existe vegetación alguna en el polígono, por lo cual ‘es imposible que se restituya’ .

¿Es esto cierto? ¿Realmente el daño severo a un manglar es imposible de reparar? ¿Hay evidencia científica que apoye las aseveraciones del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur)?

La afirmación de Fonatur es incorrecta. Nosotros podríamos restaurar ese manglar , dice Jorge Herrera, biólogo marino y doctor en ecología, con amplia experiencia en proyectos de recuperación y restauración ecológica de manglares en la península de Yucatán. La pregunta crucial es si antes de meter maquinaria los árboles del manglar estaban vivos , agrega el académico del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN unidad Mérida.

En la zona de Cancún, la cubierta vegetal más importante es el Sistema Lagunar Nichupté, un área natural con más de 4,000 hectáreas de manglar, bajo custodia de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). Nichupté está registrado como sitio Ramsar, que lo reconoce como un humedal de importancia internacional.

De estos manglares depende que Cancún no se vuelva una cloaca, que en el siguiente huracán los daños no sean mayores y que el arrecife que vienen a ver todos los turistas se mantenga sano y vivo, explica Patricia Santos, encargada del Área de Protección de Flora y Fauna de Nichupté en la Conanp.

Aunque este manglar quedó prácticamente dentro de una zona urbana, ya está protegido por decreto. Pero los lugares que quedaron fuera son muy vulnerables. Tal es el caso de los manglares de Tajamar.

Malecón Tajamar está contiguo al cuerpo de agua del sistema lagunar, en el extremo norte de los manglares de Nichupté, pero no pertenece al Área Natural Protegida , explica la bióloga Santos. Tajamar ya estaba hidrológicamente aislado por la urbanización (esto es, sin contacto directo con el agua de la laguna); sin embargo, estaba en condiciones muy sanas. No ha perdido el lodo, que es muy importante, y sigue encharcado ¡conserva sus condiciones de humedal! Yo creo que es factible su restauración .

El secreto está en el subsuelo

Aquellos que han visto las fotos del desarrollo inmobiliario se preguntarán: ¿cómo pudo sobrevivir el manglar de Tajamar a pesar de las avenidas que se construyeron a su alrededor?

La respuesta está en las características únicas del subsuelo de la península de Yucatán.

Normalmente, la construcción de carreteras interrumpe la continuidad del flujo hidrológico (flujo de agua) entre sectores del manglar, causando mortalidad masiva por evaporación y aumento en la concentración de sal del agua , dice Jorge López-Portillo, investigador del Instituto de Ecología AC (Inecol) y experto en ecofisiología de manglares. Sin embargo, el aspecto del manglar en Tajamar era muy bueno en los diferentes fragmentos separados por las vialidades construidas por Fonatur, probablemente porque hay conectividad subterránea superficial debajo de las vialidades .

La península de Yucatán, por su origen, tiene características muy particulares. Su suelo calcáreo permite que el agua continental fluya subterráneamente, para ser liberada en el mar a lo largo de la costa siguiendo un gradiente dictado por la fuerza de gravedad. Varios investigadores coinciden en que es muy probable que ese mismo suelo poroso está permitiendo que llegue por el subsuelo agua del sistema lagunar a los manglares de Malecón Tajamar.

El doctor López-Portillo realizó un análisis con imágenes históricas de Google Earth para el periodo 2005-2015 (aún no hay disponibles imágenes del 2016) que muestra la capacidad de recuperación del manglar de Tajamar, un fenómeno que los expertos llaman resiliencia. El manglar es altamente resiliente, porque puede verse cómo recuperó su cobertura tres a cinco años después de su desmonte , dice el experto. De ahí que: Tras la construcción de las vialidades y su recuperación por las perturbaciones por huracanes y actividades humanas, los manglares se perfilaban a ser un parque natural fácilmente asequible por los vecinos para pasear o hacer ejercicio .

Sí se puede

Para Patricia Santos, de la Conanp, en ocasiones, es imposible no generar impacto en el ambiente como resultado del desarrollo. Si no, no habría casas para la gente, ni las oficinas en que trabajamos, ni hospitales, pero podemos minimizar nuestro impacto. , explica, pero hay que hacer las cosas como se deben hacer .

Para la construcción de un distribuidor vial en Progreso, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) requirió utilizar media hectárea (ha) de manglar. A cambio, las autoridades de esta dependencia gubernamental accedieron a restaurar 100 ha de manglar para compensar el daño de media hectárea. Eso te indica que hay organizaciones, incluso en el gobierno federal, que tienen consciencia de la importancia de estos ecosistemas , dice Jorge Herrera del Cinvestav-Mérida, quien está a cargo del proyecto que inició en el 2015 y tendrá una duración de cinco años. Los costos de restauración son financiados por la misma SCT.

Otro ejemplo es la Administración Portuaria Integral (API), concesionarias privadas que se encargan del manejo de puertos. Durante la construcción de un muelle sobre un área de manglar, la API de Progreso en Mérida dañó poco menos de 1 ha. Como medida de compensación, la Semarnat solicitó la restauración de otras áreas de manglar, proyecto que también es supervisado por el doctor Herrera. Menos de una hectárea dañada y estamos restaurando casi 200 , dice con evidente satisfacción el académico.

Restaurando manglares

En colaboración con otras instituciones, el doctor Herrera y su equipo desarrollaron una metodología de recuperación de manglares específica para las condiciones particulares de la península de Yucatán, que toma en cuenta aspectos sociales y económicos. La metodología se publicó en el 2010 en la revista científica Ecological Restoration. En el 2013, en la revista Conservation Biology, publicaron otro artículo en donde presentan una estrategia novedosa para seleccionar áreas rentables para restaurar servicios ecosistémicos. No se trata de una receta de cocina , explica Herrera, sino de una estrategia .

Herrera cuenta que la mayoría de los que trabajan en restauración de manglares son ecólogos que han tenido que entrarle al tema, porque hemos visto la destrucción que se ha hecho de nuestros manglares . Y presume que una de sus colaboradoras, Claudia Teutli-Hernández, será la primera mexicana en recibir su doctorado en restauración de manglares. Eso muestra que sólo muy recientemente hemos comprendido la importancia que tienen los manglares como ecosistema y la necesidad que tenemos de recuperar lo que hemos perdido.

Le preguntamos a Herrera qué se podría hacer en el caso de un manglar como el de Tajamar. Explica que lo primero sería abrir pasos de agua, como se ha hecho en varias de las carreteras de Yucatán. Si a las calles de ese fraccionamiento se les abren canales que conecten a los manglares con el Sistema Lagunar de Nichupté, seguro que se recuperan. Y además rápido, porque todavía los sedimentos no han perdido muchas de sus propiedades fisicoquímicas .

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), mediante análisis de imágenes satelitales y fotografía aérea, estima que la superficie de manglares en México es de 770,000 hectáreas, 66% de las cuales se localiza sobre la costa Atlántica y 34%, en el Pacífico. Divide a los manglares del país en cinco regiones. La región península de Yucatán comprende los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, y en ella se encuentra más de la mitad de los manglares del país (54.5 por ciento).

Entre 1970 y el 2005, datos de Conabio indican que hemos perdido a nivel nacional 10% de nuestros manglares. En Quintana Roo, una de las principales causas del deterioro es la deforestación para dar paso a los desarrollos turísticos. Ante la magnitud de las pérdidas, instituciones federales y estatales impulsan una serie de proyectos para recuperar la cobertura de manglar. Por ejemplo, en el 2000 el North American Wetlands Conservation Council otorgó al gobierno de Yucatán 800,000 dólares para esfuerzos de restauración de manglares. Al mismo tiempo, Fonatur, una paraestatal dependiente de la Secretaría de Turismo, se dedica a comercializar terrenos que ponen en riesgo a esos mismos manglares.

Para Herrera, Tajamar debe ayudarnos a poner en perspectiva la grave problemática que atraviesa México. Hemos perdido unas 100,000 ha de manglar en el país. Tajamar es la punta del iceberg. Pero también es la punta de lanza para demostrar que una vez que se causa ese tipo de daño se puede recuperar. Tenemos otros ejemplos, en Celestún, en Sisal, en Progreso, en Yucalpetén, en Río Lagartos, en Nichupté, estamos trabajando en Sian Ka’an; hay trabajos en Cozumel, en Chetumal, en Ciudad del Carmen. Aprovechemos esta experiencia para irnos a conservar y proteger esas 770,000 ha que aún tenemos y restaurar esas otras 100,000 que hemos perdido .

En manos de la sociedad

Por la respuesta ciudadana en Cancún y por la caja de resonancia de las redes sociales y los medios de comunicación parece que, en efecto, las ciudades pueden autorregularse si sus habitantes se organizan y están informados, dice López Portillo. Creo que éste es un nuevo fenómeno digno de atención .

Basta con mirar la fotografía satelital del área de Cancún para ver que la mancha urbana de la ciudad no tiene prácticamente ningún área verde. En términos urbanísticos, los espacios verdes áreas públicas con árboles y plantas no sólo son elementos para la recreación y mejora estética de los barrios y colonias. También ayudan a mitigar los efectos de las islas de calor urbanas al filtrar el aire. El manglar estabiliza el clima, estabiliza la costa. Son los criaderos de muchas especies pesqueras. También aquí nacen aves , nos recuerda Patricia Santos, de la Conanp.

Y cuando llueve, cuando hay huracanes, cuando hay tormentas, en vez de que se inunden las calles y las ciudades, el manglar absorbe esa agua y la va soltando, poco a poco, a través de la transpiración de los árboles. Amortigua las inundaciones.

En el 2010, un análisis de un número grande de estudios científicos llamado metaanálisis, publicado en la revista BMC Public Health encontró que, comparado con caminar o correr en ambientes sintéticos , hacerlo en áreas verdes ayuda a disminuir el enojo, la fatiga y los sentimientos de depresión, además de aumentar los niveles de atención. En estos estudios, la mayoría de corto plazo y con estudiantes universitarios, no se evaluaron los efectos en la salud.

Para Patricia Santos, aunque el manglar de Tajamar quedó prácticamente dentro de la ciudad, su buena condición propició que la gente fuera a hacer deporte ahí y se apropiara de él . Lo medita un poco y luego con mucha vehemencia dice: Que nos lo entreguen a los biólogos. Nosotros se lo regresamos al país .