Era La Amenaza Elegante, como Fantomas, el cómic. Armando Sáenz Carrillo se hacía llamar así en sus múltiples aventuras artísticas. Fallecido este mismo año, el artista, promotor, curador y coleccionista dejó tras de sí una serie de trabajos heterogéneos.

Su principal época de trabajo fue en la década de los 80, tiempo trascendental en el arte mexicano contemporáneo porque nacía una generación que se oponía a las formas tradicionales en las que se había percibido el arte mexicano hasta ese momento. Nada de nopales y nubes titánicas: el arte de esa época buscaba romperla en el ámbito internacional.

Muy influido por las vanguardias del siglo XX, en especial el dadaísmo, la obra de Sáenz Carrillo se divide entre sus collages, su recuperación de materiales y su trabajo editorial.

Con Yani Pecanins y Gerardo Macotela creó El archivero, proyecto que buscaba la creación y promoción de los llamados libros de artista, es decir, libros objeto en lo que el texto, la calidad del papel y las imágenes se funden para crear una obra completa.

Un tema que interesaba a Sáenz era el policiaco. Dentro de El Archivero creó libros que jugaban con el misterio y la nota roja, sin caer en lo obvio. No verán aquí recortes del ¡Alarma!, sino más bien collages que llaman a la investigación plástica y la significación múltiple.

En cuanto a su obra plástica, el también discípulo de Fernando Gamboa, se decantó por el arte con tintes japoneses. En papel blanquísimo hace figuras de aire zen.

El origami también está presente en su trabajo. Visitante asiduo de los mercadillos de cosas viejas, el artista recupera libretas escolares, manuales de origami y cuadernos de muñecas de papel. Así, junto con lo policiaco, destaca su interés por tiempos pasados, que en su obra convierte en atemporales.

“Como gotas de rocío/ sobre una hoja de loto/ desaparezco”, se lee en un haiku del poeta japonés Senryu, palabras que datan de 1827. De esa simpleza dotó Sáenz Carrillo su trabajo.

De esa belleza también. Un ejemplo es su obra “Raudal”, collage hecho con papel azul y estampas de estrellas de esas que llevan en la frente los alumnos aplicados.

La exposición en su memoria en el Museo de Arte Carrillo Gil (Sáenz Carrillo era nieto de los fundadores del museo y como ellos se concentró en impulsar el arte mexicano en el mundo) incluye varios libros de artista, revistas hechas a mano con papel de embalaje y sellos de goma y la participación de artistas como Magali Lara, Carmen Boullosa y Ana García Bergua.

Hay además un gabinete de artes gráficas de nombre “Sin motivos aparentes III” que sigue tres líneas temáticas: animales en peligro de extinción, desastres de la ciudad, y la iconografía mexicana en la que se pueden ver resonancias de José Clemente Orozco. Y al otro Orozco, Gabriel Orozco, le dio una de sus primeras oportunidades de estar catalogado, en el año de 1987.

Activo hasta sus últimos días, Armando Sáenz Carrillo deja un legado de colección y promoción de creadores mexicanos difícil de igualar.

  • Museo de Arte Carrillo Gil
  • Av. Revolución 1608, Guadalupe Inn
  • Martes a domingo, de 10 am a 6pm
  • Entrada: $50

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