Al poniente de la ciudad de México, en Polanco, se encuentra la avenida Masaryk, pasaje en el que se encuentran las boutiques, show rooms y pop-up stores más famosas gracias al prestigio de las marcas que les respaldan.

En esta avenida en el número 310 se encuentra Lago, pop-up store que alberga marcas emergentes de moda y diseño. Desde su inauguración Lago DF ha recibido innovadoras propuestas, sumando en más 3 años de funcionamiento, a 400 marcas de México y distintos países de Latinoamérica. Además ha llevado a cabo más de 30 bazares, ferias y pop-up stores, a las que se sumará Beach Party at Lago.

Las pop-up store son la más reciente forma de vender, esta tendencia nace en Nueva York en el 2012 y es pensada para que el diseñador independiente o nacional tenga un espacio dónde exhibir sus productos o colecciones por un tiempo para que de esta forma se vuelva experiencia única o efímera para el cliente.

En Lago DF se concentran varios diseñadores independientes mexicanos que este 4 de junio dieron la bienvenida al verano presentando Beach Party at Lago el cual estará disponible hasta el 29 de junio.

Este evento es realizado para mostrar las colecciones que diseñadores como: Carla Fernández, Cynthia Buttenklepper, Simona y ⅛ Takamura, entre otros, ponen a la venta las colecciones de los exclusivos diseñadores para todo aquél amante de las prendas nacionales.

Los precios que se manejan en esta pop-up store  que pueden ir desde los 600 pesos hasta los 30,000, ya que además de vender prendas se venden zapatos, accesorios, textiles, artesanías, mobiliario y objetos para el hogar.

Esta casa que congrega a diversos diseñadores que ya han pasado por pasarelas como Mercedes Benz Fashion Week México está dirigida y creada por los curadores de diseño y encargados de organizar la Feria Caravana Americana, Alessandro Cerutti y Gina Barrios.

En entrevista para El Economista Gina Barrios comentó qué: “Lago DF nace con la intención de promover a los diseñadores latinoamericanos en un mismo espacio y de esa manera posicionarnos en un mercado de lujo o en un mercado muy selecto porque son diseñadores que trabajan en talleres muy pequeños, de bajo impacto y directamente con los artesanos o con telas de mano de obra muy sofisticada, y a nivel cultural la rama del diseño de moda o industrial o de textil es muy importante promoverlo”.

La tienda emprendió en el 2014 con solo 12 metros cuadrados bajo la premisa de dar espacio a los diseñadores mexicanos que tuvieran reconocimiento a nivel internacional así como garantizar el trabajo artesanal además del compromiso con el medio ambiente. Hoy en día permanecen las mismas condiciones con la diferencia de que ahora son 180 metros cuadrados y tienen como próximo proyecto lanzarse en noviembre al mundo digital y comenzar un mercado de comercio electrónico.

⅛ Takamura de los primeros en estar y permanecer en Lago

Guillermo Vargas uno de los diseñadores más sobresalientes de su generación. Hizo una pasantía con la diseñadora francesa Isabel Marant en la ciudad de París y ganó el premio Möet & Fashion Mexico en el 2002, al ser considerado el mejor diseñador joven. Vargas quien da vida a ⅛ Takamura es de los diseñadores que desde el 2014 tiene presencia con sus prendas en Lago DF.

La marca del diseñador mexicano está basada en el folklore y la fusión con el experimento de las simetrías, el juego de las prendas básicas sin perder esencia.

“El nombre de la marca viene de mis ocho bisabuelos uno es el señor Takamura, tengo ⅛ de ascendencia japonesa y esto influyó en el nombre de la marca” dijo Vargas a El Economista.

La marca es reconocida por tener dos líneas, una de básicos que es la que más les ha dejado ganancias, asegura el diseñador y otra que es de prendas exitosas. “A la gente le gusta no importa la temporada, funcionan para todo el año, sobre todo en el clima de México que es tibio”.

La colección “Crónica 9” se encuentra a la venta en la tienda y consiste en camisas de tela de algodón de cuadros que retoman figuras geométricas orgánicas de Eduardo Chillida —escultor y grabador español— y vestidos que sobre cualquier cosa cuidan la comodidad y el confort de quien lo usa, en este caso el diseñador comenta que llega a mezclar algodón con lycra o poliéster si es que los atuendos llevan gasas.

Cuarto de juegos es otra de sus colecciones que tienen a la venta y estas van desde playeras casuales con un precio de 550 pesos hasta de 15,000 pesos con bordados a mano.

Este espacio nace con la visión de darle un lugar a diversas propuestas de diseño en donde sus creadores puedan vender sus prendas y cerciorar al consumidor de que todo lo que adquieren tiene un proceso exigente de selección.

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