“Durante la pandemia ha sido notable el descenso de donadores de sangre, no solo del país, sino de todo el mundo, por ejemplo, en el banco estatal (en Yucatán), la donación de sangre durante los picos máximos de la pandemia en 2020 cayó alrededor de 90 por ciento. Imaginar que fuera del contexto de covid alguien tiene un accidente y requiere sangre es muy complicado, pues no hay sangre disponible”. El doctor Eduardo Casillas Covarrubias, cirujano cardiovascular y torácico adscrito al Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán, compartió su experiencia durante la presentación de los equipos de última generación para autotransfusión sanguínea de la empresa de tecnología médica Medtronic.

Lo que hace este tipo de tecnología es rescatar glóbulos rojos para regresar al paciente, haciendo que la única sangre necesaria en procedimientos quirúrgicos sea la propia. En cirugías con pérdida considerable de sangre, se pueden llegar a perder hasta 2 litros, por lo tanto, se suele solicitar una importante cantidad de donadores, pues una persona aporta en promedio 450 ml de sangre.

La Dirección General de la Información en Salud y el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) en México revelan que se realizan al año 3.9 millones de cirugías en promedio en todo el país, tanto en el sector público como en el privado. En determinados procesos quirúrgicos, la pérdida de sangre es uno de los mayores retos que enfrentan los cirujanos y los pacientes; en un contexto de pandemia en el que la demanda de cirugías de alta complejidad y la escasez de unidades de sangre se han incrementado, este tipo de tecnología beneficia la logística de un hospital y optimiza el recurso de la sangre.

¿Cómo funciona la tecnología de autotransfusión?

La idea de recuperar la sangre que se pierde en el campo quirúrgico tiene varios años de historia, el primer intento registrado se le debe al doctor James Blundell en 1818; él era un ginecobstetra y lo que documentaron en su momento era que las compresas mojadas de sangre, las lavaban en un recipiente con solución salina y lo volvían a aplicar, las consecuencias eran las impurezas de la sangre con residuos de células no sanguíneas y eso repercutía en el paciente con infecciones y complicaciones serias. En 1943, Arnold Driscoll describe la técnica prácticamente como se conoce actualmente, solo que ahora con tecnología y con un alto desempeño.

El nuevo dispositivo autotransfusor cuenta con un receptáculo y un sistema de succión integrado con el cual se puede aspirar del campo quirúrgico la pérdida de sangre, luego viene la fase de separación y lavado para eliminar las células y elementos no sanguíneos, posteriormente se pasa a la reinfusión o autotransfusión, libre de impurezas. Con el procedimiento también se elimina el uso de heparina, un anticoagulante que bloquea temporalmente la coagulación sanguínea para que la sangre se pueda reinfundir. “En la experiencia del hospital con el que colaboro, a raíz de que tuvimos estos dispositivos a la mano hemos reducido en un 60-70% el uso de sangre por donación”.

Por otro lado, la sangre que se transfunde a un paciente es el equivalente a un trasplante de tejido u órgano, de tal manera que provoca inflamación transitoria y esta repercute en que pueden sobrevenir infecciones y una mayor estancia en terapia intensiva e intrahospitalaria en general, por lo que otro beneficio es que “en la medida en que se utilice menos sangre transfundida habrá menos inflamación y recuperaciones en menor tiempo, lo que repercute también en un beneficio económico”.

Por último, Casillas Covarrubias hizo hincapié en que esto no implica pedirle a la gente que no done sangre, ni remplazará la donación sanguínea, “los bancos de sangre son necesarios porque otras especialidades también las utilizan, enfermedades oncológicas, hematológicas, que no necesariamente son procedimientos quirúrgicos, son varios sus usos, también se requiere plasma o plaquetas. Aunque poco a poco se han ido recuperando los bancos de sangre, la enseñanza que deja esto es que la tecnología es un factor crucial para que se pueda seguir dando atención con calidad y seguridad a los pacientes, sin dejar tampoco de lado la importancia de la donación de sangre”, concluyó el médico.

Sistema autotransfusor

  • La tecnología de autotransfusión captura y devuelve glóbulos rojos de alta calidad de manera constante al cuerpo durante procesos quirúrgicos, mediante un sencillo proceso automatizado.
  • El sistema autotransfusor ya está disponible en México, en Mérida, en el Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán, en donde se han practicado intervenciones exitosas con ayuda de este novedoso equipo. Se espera que pronto pueda estar disponible en distintos estados del país, tanto en hospitales públicos como del sector privado.

nelly.toche@eleconomista.mx