México es un país orgulloso de sus pirámides, pero el valor de una pirámide comparado con el de una lengua es depreciable. Una lengua es un tesoro infinitamente más valioso que una pirámide , dijo el lingüista Iturrioz Leza, de la Universidad de Guadalajara.

Desde hace 30 años, el especialista se ha enfocado a estudiar la lengua huichola wixárika -que se habla principalmente en Jalisco, Nayarit, y en algunas partes de Durango y Zacatecas- de la que ha escrito una exhaustiva gramática desde un modelo operacional, así como recopilado y definido alrededor de 130,000 palabras, un número que, como él mismo dice, por sí solo no dice nada, pero si se toma en cuenta que el Diccionario Universal Alemán registra 70,000 artículos y el de la Real Academia 80,000, se puede uno dar cuenta de que se trata de una riqueza sin igual. E indica que la obra está todavía lejos de concluirse.

Para la creación del diccionario huichol fue sencillo llegar a las 5,000 palabras, pero ir más allá fue un trabajo lexicográfico titánico, pues implicó penetrar en muchos dominios culturales complejos. No digo que no nos falte nada, pero lo que tenemos representa una parte de lo que es la grandeza del lenguaje huichol. En cada lengua las palabras hay que buscarlas de diferente manera, así como la gramática es diferente, los léxicos también están estructurados de manera distinta; la investigación de la gramática y la lexicografía deben ser paralelas porque se complementan , explicó el investigador del Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas.

Así, está próximo a publicarse el diccionario de la lengua huichola, así como el inicio de la publicación de la gramática de esta lengua -en sus dos versiones: científica y didáctica-, la cual se prevé abarque casi 10 volúmenes.

En este campo de la lingüística indígena mexicana, en opinión del especialista, la investigación es todavía insuficiente y una buena parte de las lenguas que se hablan en el país (de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del Inegi, en México se hablan 89 lenguas indígenas) disponen a lo sumo de gramáticas elementales.

Iturrioz Leza, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, explicó que la pérdida de una lengua es la pérdida irrecuperable de un tesoro invaluable. Debemos aprender todos los mexicanos a sentirnos ricos por el hecho de que haya pueblos que hablan otras lenguas aunque nosotros no las hablemos, y abandonar la postura egoísta de ‘y a mí para qué me sirve’. La investigación de cada lengua aporta al conocimiento de la humanidad, es tesoro de conocimientos .