Contar con un espacio propio para los universitarios fue una idea que hacía ruido en muchos países en los años 50. Eso para mí fue muy importante, porque en los libros había leído que sólo se hablaba de una Ciudad Universitaria para México, como si fuera un proyecto que sólo estaba pasando aquí , explicó Valeria Sánchez Michel, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), quien muy pronto presentará incluso datos aún sin revelar del espacio que hoy alberga a la Universidad Nacional Autónoma ?de México (UNAM).

A través de periódicos, fotos, documentales y archivos personales de los personajes que estuvieron involucrados en la construcción de Ciudad Universitaria (CU), la historiadora describe uno de los proyectos educativos, arquitectónicos y artísticos más importantes del México moderno, el cual sirvió para agrupar a los estudiantes, antes dispersos en 14 instalaciones ubicadas en el Centro Histórico.

Este espacio también dio identidad a sus alumnos, profesores e investigadores, pues fue la época en la que se crearon los símbolos universitarios como la U en las playeras, una porra oficial Goya y el himno universitario.

Pero, ¿cómo se nos ocurrió como nación que se necesitaba una Ciudad Universitaria? fue la pregunta de la también coordinadora nacional de la Olimpiada Mexicana de Historia de la Academia Mexicana de Ciencias en su tesis de doctorado, en el que analiza las distintas etapas y proyectos que dieron lugar a la CU que hoy conocemos.

En el contexto internacional, Colombia y Venezuela hacían lo propio a mediados del siglo pasado y existían proyectos en Brasil, Argentina y Panamá, todas estas aspiraciones latinoamericanas derivadas de un proyecto similar en Madrid, España.

Un grupo de científicos e intelectuales se reunieron en 1927 con el objetivo de levantarla (CU en ?España) por iniciativa del entonces rey Alfonso XIII y viajaron por toda América al año siguiente para obtener recursos para su edificación (...) México apoyó aquel proyecto (y) adoptó la idea de que era necesario para cualquier universidad tener un espacio propio de los universitarios .

Este espacio cuyo campus central es hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, no fue creado de la noche a la mañana. Una primera etapa se dio de 1929 a 1935.

Aquí sólo se logró la adquisición del terreno, con una extensión de 257 hectáreas, en Lomas de ?Chapultepec, en lo que son ahora las instalaciones de la Secretaría de Defensa. En ese espacio se levantó un plano topográfico, del cual sólo existe una foto y varios anteproyectos, entre ellos uno del arquitecto Carlos Contreras.

La crisis económica de Wall Street en el 29 en Estados Unidos, etapa que se conoce como la Gran Depresión, afectó a la economía mundial y, por ende, a la mexicana, así, pese al entusiasmo del rector Ignacio García Téllez, nada se concretó.

En 1942 se retomó la idea con el rector Rodulfo Brito Foucher y se eligió el Pedregal de San Ángel como el lugar destinado; sin embargo, fue durante la administración del rector Salvador Zubirán (1946-1948) que el proyecto cobró fuerza.?Durante el sexenio de Manuel Ávila Camacho se aprobó el Proyecto ?de Ley sobre la Fundación y ?Construcción de CU y desde ese momento el proyecto no paró. Con la gerencia general a cargo del arquitecto ?Carlos Lazo se fue concretando.

La profesora del Programa Interdisciplinario sobre Políticas y Prácticas Educativas del CIDE explicó que varios fueron los usos de CU antes de que los alumnos comenzaran a ocupar el campus formalmente en 1954, el estadio se inauguró en 1952 y fue sede del Congreso Internacional de ?Arquitectos. En 1955 fue sede de los Juegos Panamericanos .

Esta investigación será publicada como libro próximamente.?(Con información de la AMC)

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