Berlín, Ale. Con una lluvia de estrellas, flashes y reflectores inició la 65 edición del Festival Internacional de Cine, la Berlinale, en la capital de Alemania.

El espectáculo tuvo lugar en la plaza Marlene Dietrich, de la Plaza Potsdam, a la entrada del Palacio de la Berlinale (Berlinale Palast).

Una larga y amplia calzada alfombrada de rojo y el enorme oso de la Berlinale en la fachada de cristal, el símbolo del festival, fueron el telón de fondo de la llegada de los invitados.

Juliette Binoche acaparó la atención vestida con un traje largo blanco, profundamente escotado al frente, y el cabello sencillamente peinado hacia atrás. Acudió a posar con ella el director de la Berlinale, el legendario Dieter Kosslick.

Binoche reaccionó todo el tiempo frente a miles de cámaras con gran seguridad y calma, a diferencia de muchos otros que se mostraron nerviosos.

Filme español abre la Berlinale

La laureada actriz volvió a acaparar la atención porque la película que se exhibió en la noche fue la premier mundial de su largometraje más reciente titulado Nadie quiere la noche, que fue rodada en Groenlandia.

La trama es de aventuras y fue dirigida por la cineasta española Isabel Coixet. La historia está basada en la vida real de Josephine Peary, la determinada esposa de Robert Peary, el explorador estadounidense que dirigió la primera expedición al Polo Norte.

Binoche interpreta a Josephine, una mujer instruida y con carácter que en 1908 emprende la temeraria aventura de acceder a su parte de gloria en la hazaña de Robert Peary.

La mujer logra llegar al campamento de base, donde conoce a una mujer esquimal llamada Alaka (Rinko Kikuchi), antes de enterarse de que es la amante embarazada de su marido.

Las dos mujeres arropadas en pieles de animal para luchar contra el frío extremo inician entonces una larga vigilia a la espera del regreso de Robert.

Mientras se aproxima el invierno polar y su oscuridad perpetua, Josephine lucha contra sus celos de Alaka, que no vive su relación con Robert con el mismo sentido de propiedad . Pero a medida que avanza el embarazo de Alaka y que los víveres comienzan a escasear, Josephine, excelente cazadora, asume la responsabilidad de la supervivencia.

La película, que fue acogida con un silencio lapidario en el pase a la prensa, es la séptima que presenta Coixet en una Berlinale, donde otros dos filmes ya compitieron por el Oso de Oro, Mi vida sin mí (2003) y Elegy (2008).

La sección de competencia, que es el punto focal de la atención del festival, presentará 19 películas, de las que el jurado internacional escogerá para otorgar los osos de Oro y de Plata.

En total, en el reconocido festival se exhibirán 441 películas del 5 al 15 de febrero, que integran las ocho secciones del festival.