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Arte e Ideas

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Georges Méliès Siglo XXI

La capacidad de Cameron de crear mundos, personajes y situaciones improbables ya estaba bien establecida con Terminator, y su habilidad cinematográfica confirmada con Titanic.

Georges Méliès nos dio el cine como espectáculo. Fue él quien vio en el cacharro científico de los hermanos Lumiére un mundo de imposibilidades. Del viaje a la Luna a magos a bailarines que desaparecen, Meliés lo imaginó todo y lo llevó a la pantalla. Hizo a sus espectadores creer lo increíble.

Muchos se han disputado el título del nuevo Georges Méliès. Cecil B. DeMille con sus megaproducciones en la era dorada de Hollywood, los sosos George Lucas y Steven Spielberg, el simpático Michel Gondry, el luminoso Peter Jackson y el tenebroso Guillermo del Toro.

Dejen de pelearse la corona. Sin duda alguna, el verdadero heredero de Méliès es James Cameron.

Si no ha ido a ver Avatar, le urjo: vaya ahora mismo. Sí, yo entiendo que es Navidad y hay que recoger familiares en el aeropuerto, comprar el pavo, envolver regalos. Déjelo todo, esto es más importante. Es el nuevo bautizo del cine. James Cameron y Avatar vuelven a hacernos creyentes.

La capacidad de Cameron de crear mundos, personajes y situaciones improbables ya estaba bien establecida con Terminator, y su habilidad cinematográfica confirmada con Titanic.

La trama es sencilla pero comprometedora. Hacía años (la excepción, la trilogía de El señor de los anillos, de Peter Jackson) que el cine fantástico no tenía esta fuerza para comprometer al espectador. Así se siente durante las tres horas de duración: algo vital está en juego.

Es el año 2154, los seres humanos han llegado hasta Alfa Centauri. El dominio humano es tal, que están dispuestos a explotar Pandora, una de las lunas de esa galaxia. El problema es que en Pandora habita una raza humanoide de gran inteligencia, los Na’vi. Para conquistarlos, los humanos crean un Na’vi robótico, un avatar, que, cual Caballo de Troya, les permitirá penetrar la cultura Na’vi y destruirlos desde dentro.

Así es: los humanos somos los malos. El protagonista es el encargado de manejar el avatar, el soldado paralítico Jake Sully, quien, por supuesto, es un tipo rudo al que el contacto con los Na’vi redimirá.

Olvídese de los efectos especiales y la animación CGI. He aquí, por fin, una cinta que usa alta tecnología en la que los hilos de titiritero están perfectamente escondidos. Podemos dejarnos llevar a un mundo imposible.

En el cielo de plata, Georges Méliès sonríe.

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