Es una pena. Que los tiempos ya no sean de papel personal, tinta, plumas fuente, sobres y letra manuscrita. Y por ahora no habla el analfabetismo digital o la fobia tecnológica, sino la parte más oculta y feliz de este espíritu que quiere despertar en el siglo XIX.

Pero bien sé ejerzo la peor de las nostalgias: la que mira perdido lo que nunca ha tenido. Quizá fue por eso –porque a mi casa no llega cartero conocido – que mi correo electrónico trajo la mejor de las cartas. A la letra -y sin claridad en el destinatario- decía así:

Con la felicidad más grande, les informo que Vicente Quirarte ha ganado el Premio Universidad Nacional 2012 en la categoría Creación Artística y Extensión de la Cultura. El Premio Universidad Nacional es la máxima distinción que otorga la UNAM a los miembros de su comunidad que han destacado en las tres funciones sustantivas de la Máxima Casa de Estudios: docencia, investigación y difusión de la cultura. Es un triunfo para todos los que le queremos y admiramos .

Felizmente me reconocí parte indudable de ese grupo. Porque conocer a Vicente y haber compartido tramos de vida con él -clases, libros, trabajos y hasta recetas de cocina- se me antoja una fortuna y me hace sentir privilegiada y contenta.

Respecto a su premio, poco hay que decir porque significa mucho y en estos momentos no se me ocurre nadie que lo merezca más. Sin embargo, bien consciente estoy de que hay que empezar por el principio.

Vicente Quirarte

Es autor de libros de poemas como El ángel es vampiro (Premio Xavier Villaurrutia), estudios como El azogue y la granada. Gilberto Owen en su discurso amoroso (Premio nacional de ensayo literario) y obras de teatro como El fantasma del Hotel Alsace (Premio Sergio Magaña).

Parte significativa de su trabajo está dedicada a examinar las relaciones entre Historia y Literatura, ya en títulos como Elogio de la calle.

Biografía literaria de la Ciudad de México, Vergüenza de los héroes y Dramaturgia de las guerras civiles y las intervenciones, ya en ediciones que ha dedicado a autores como Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto, Francisco Zarco, o a viajeros mexicanos del siglo XIX en los libros Jerusalén a la vista o Republicanos en otro imperio. Viajeros mexicanos a Nueva York, ya al análisis de la literatura fantástica en títulos como Sintaxis del vampiro y Del monstruo considerado como una de las bellas artes.

Por el conjunto de su trabajo recibió en 1993 la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos. Es investigador del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma institución y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua.

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