Este jueves el musical Mentiras, de José Manuel López Velarde, llega a sus 1,300 representaciones, confirmándose como una de las obras de teatro musical más exitosas en nuestro país. Durante cuatro años ha logrado formar su propio público y también ha consolidado la carrera de un joven director que en la compañía productora Ocesa ha montado también la comedia romántica Casi, un pueblo y el musical ranchero Si nos dejan.

A propósito de la develación de placa, platicamos con José Manuel quien, en principio, tiene muy clara una distinción que ha ganado a pulso este singular musical, donde la verdadera estrella es la obra: Se ha convertido en la estrella. Y eso es lo ideal porque hay una deformación, la gente piensa que ir al teatro es ir al zoológico a ver a su estrella de la tele en vivo, como ir a ver al panda de Chapultepec: si está tan chaparra o tan alta o tan bonita como se ve en la tele, independientemente de lo que esté diciendo, y cómo lo está haciendo. Mentiras, felizmente, es una excepción a eso, e incluso es una especie de semillero para artistas quizás no tan conocidos , comentó el autor de esta obra.

Al verla, uno puede preguntarse qué fue primero, si la obra o la idea de negocio, dado que, en apariencia, parece destinada a un público muy acotado.

Sin embargo, su autor lo tiene muy claro:

Yo no escribí Mentiras pensando en llegar a cuatro años o que fuera un exitazo o que fuera para un público en particular, yo la escribí porque me nació, porque tenía ganas de hacerla y porque escribiéndola me di cuenta de que allí había algo que yo quería decir. Mentiras es una obra muy personal , comenta José Manuel.

Además, dice, la música de los 80 todo mundo la escuchamos porque era lo único que había en la tele y en el radio, y hasta la gente más de izquierda se las sabe, y las canta a lo mejor pedo, pero se las sabe. A mí me mandan videos de festivales de primaria en donde las niñas están haciendo Mentiras porque la miss se las puso y tienen seis años. Entonces, esta obra tiene un público mucho, mucho más amplio .

¿Qué significa Mentiras para ti?

Para bien o para mal, Mentiras ha sido un parteaguas en mi carrera. Antes yo sólo había hecho teatro del que no llaman comercial, aunque a mí no me gusta dividirlos así. Mentiras me puso en un plan más masivo, lo cual abrió muchas puertas, pero también cerró otras, porque hay un sector dentro del teatro que piensa que los musicales son superficiales y que no tienen tanto mérito.

Yo Mentiras la siento como un hijo que ya se fue de mi casa, hay muchas cosas que no están en mi control y que van mutando, que sí voy cuidando, de pronto, pero el primer mes no quería que nada se saliera de lugar, uno, como director se vuelve del más poderoso al más impotente en el momento en que empieza la función.

¿Es un musical frívolo?

Que haya gente que la haya visto más de 100 veces quiere decir que Mentiras no es una obra frívola. Hay cinco personajes a los que les pasa algo, y hablan de algo muy personal para mí como persona gay. Hay una parte que es la evidente de Mentiras, pero el acento no está puesto allí, sin embargo me salió así, esta es la parte divertida, hay gente que se la puede pasar muy bien, y sí quizás esa es una lectura muy superficial. De hecho en el taller de Mentiras yo la dirigí como un melodrama, y en el taller me di cuenta de que estaba equivocado, que era una comedia, tenía un final diferente y desembocaba en algo mucho más sórdido. Algo que creo es que una experiencia teatral completa y cercana a lo perfecto tiene un efecto diferente en la gente, aún cuando la gente no lo sepa. Entonces sí, seguramente, no todo el público la va a ver con toda la profundidad.

¿Te interesaba criticar las relaciones de dominación de la mujer que se expresa en esas canciones de los años 80?

Son muy misóginas en cuanto a que plantean a puras mujeres girando alrededor de los hombres queriendo ser la amante, la esposa, sin embargo en estas canciones ya había un germen que es lo que las vuelve más intensas e interesantes y es que por lo menos ya estaban desde el lado de la inconformidad, ya no era la abnegación; por lo menos, ya lo grito y me quejo y de una forma intensa, es muy difícil de cantar Mentiras. Por eso ha habido muchas actrices, porque caen como moscas, porque todo es muy intenso.

¿El hombre es el coleccionista o el coleccionado?

Son cinco personajes, incluido Emanuel, que toda su vida están siendo lo que alguien más quiere que sean, son las mujeres que él quiere que sean, y él es el hombre que, casi en la farsa, cada una quiere que sea, o sea es un hombre con cuatro personalidades. Sin estar girando en un toca discos como una muñequita, cada una de un color estereotipado, si dejo de ser eso, ¿quién soy? Y ese es el viaje de estos personajes hasta que dicen mediante las canciones ‘hoy voy a cambiar’. En unos personajes el cambio no es tan drástico, pero en Emanuel es un cambio drástico porque se da cuenta de que coleccionaba a estas mujeres como muñecas porque quería ser como ellas, y el personaje con el que más se siente en su elemento fue Emanuela.

[email protected]