A principios del siglo XX, México era un hervidero. Por todos los frentes el Porfiriato daba señales de agotamiento. El país comenzaba a industrializarse a una velocidad que retaba el status quo.

Las fábricas no tenían las condiciones para proporcionar un trabajo digno a cientos de trabajadores. No había leyes que protegieran al obrero, nada de jornadas de ocho horas, ni seguridad social, nada.

Varias huelgas estallaron en aquellos años, la mayoría reprimidas con especial violencia por el gobierno de Díaz. Hubo huelgas en 1905, 1906, 1907. Casi cada año que precedió a la Revolución.

La más famosa entre aquellas huelgas es la de Río Blanco. Eran trabajadores de la industria textil. Aquellas fábricas de Veracruz y Puebla eran, en general, de propietarios extranjeros; franceses y estadounidenses en su mayoría.

El 7 y 8 de enero de 1907 los trabajadores de Río Blanco se levantaron para exigir mejores condiciones de trabajo. Hubo violencia por ambos bandos, tanto los obreros como las fuerzas de seguridad. La represión fue brutal. Dicen algunas fuentes que 50 muertos es una cifra conservadora.

La consecuencia fue la creación del Círculo de Obreros Libres, agrupación que apoyó a Francisco I. Madero a llegar a la Presidencia.

Sucesos como el de Río Blanco hicieron que la Constitución incluyera derecho laboral; la primera del mundo en hacerlo.

En estos años recientes el ámbito laboral ha cambiado. Mucho trabajo a distancia, mucho outsourcing, mucho freelanceo sin seguridad social. ¿Hará falta otro Río Blanco?

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