Con un espíritu similar al del Premio Nobel, el  galardón The Sigourney Trust  recompensa cada año el trabajo pionero e innovador en el campo del psicoanálisis y el pensamiento psicoanalítico en beneficio de la humanidad. El mexicano Helí Rafael Morales Ascencio fue elegido para recibir la distinción correspondiente al 2020 entre un número sin precedentes de postulantes que compitieron por el reconocimiento internacional.

“Para mí es un gran gusto y un honor, pero a la vez una responsabilidad  y compromiso sobre todo con la parte clínica”, dijo el doctor Morales Ascencio en entrevista. El premio es otorgado por diez años de trayectoria, sin embargo esto se traduce en diversos proyectos sociales.

El ahora galardonado fundó dos movimientos junto con otros colegas en este campo, la Escuela de la Letra Psicoanalítica (ESLEP) y la Fundación Social del Psicoanálisis, este último surge como un proyecto para abrir las puertas de esta área a personas que difícilmente en el pasado podrían acceder.

El psicoanálisis es una práctica que surge en Europa. Durante mucho tiempo ha sido pensada como una práctica elitista, sobre todo por una cierta cultura que viene de Norteamérica y Francia, donde la alta burguesía era la única que podía acceder a un tratamiento tan sofisticado y que implica tanta especialización.

Justo, la asociación lo que intenta es que esta práctica -una de las más radicales en el campo porque va al fondo  del dolor de la gente, incide en las causas y va a los síntomas- sea accesible para toda persona, “la apuesta es que grupos denominados vulnerables sean beneficiados, entre ellos personas con VIH, transgénero, niñas y mujeres violentadas, y familiares de desaparecidos”. Para ello se han creado hasta ahora dos clínicas (en Cuernavaca y Oaxaca) donde se brinda esta experiencia prácticamente de manera gratuita”, señala el psicoanalista.

Por otra parte, la ESLEP tiene un programa de formación para psicoanalistas donde se trata de gestar una nueva idea del perfil, “no este médico sofisticado, encerrado en un consultorio de barrios muy pudientes, sino especialistas muy bien preparados con la capacidad clínica y con la posibilidad de escuchar e incidir en espacios sociales donde antes no lo había”, dice, y añade: “que quien no tenga dinero para pagar un tratamiento, pueda acceder a profesionistas de alto nivel, pero sin que el profesionista tenga que sacrificar su costo, en este sentido la Fundación da el salario digno para que se pueda hacer un trabajo altamente profesional”.

“Para nosotros que trabajamos con algo llamado trauma, es importante que podamos incidir, ayudar y acompañar en el profundo dolor de terribles experiencias como las comentadas anteriormente”. Si algo vive México con profundo dolor, son sus desaparecidos y sus mujeres y niñas violentadas, por eso estas organizaciones se han acercado a espacios de gobierno, colectivos y ONG, para ofrecer un lugar donde puedan las personas elaborar haber perdido a alguien o algo.

Morales Ascencio concluye: “no vamos a ceder en el intento de que esto llegue a otros lugares, nos encantaría tener por ejemplo una clínica en Ciudad Juárez, lugar emblemático para el país hablando de violencia hacia la mujer. El psicoanálisis puede tener hoy un horizonte diferente si se plantea como una herramienta social y comunitaria, lo llamamos una utopía posible”.

Acerca del Premio Sigourney

The Sigourney Trust, una organización independiente sin fines de lucro establecida por Mary Sigourney en 1989.

La Sra. Sigourney fue psicoterapeuta, editora y activista comunitaria, tenía un interés apasionado en el psicoanálisis y comprendía su capacidad para beneficiar y extender la conversación humana a través de diversas disciplinas.

Hasta la fecha, 133 premiados de 22 países representan su visión global. El trabajo innovador de los ganadores de The Sigourney Award ha contribuido significativamente a los asuntos humanos en temas que van desde el psicoanálisis clínico, la neurociencia, el feminismo y la opresión política.

nelly.toche@eleconomista.mx