En México el Día de las Madres tiene 94 años de ser festejado. Más allá de ser un homenaje de gran impacto en la cultura mexicana, la celebración incluye el análisis de diversos aspectos medibles a través de la estadística, estos factores permiten estudiar los avances y retrocesos en el tema que envuelve el ser madre en nuestro país.

A través del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se dieron a conocer aspectos sociodemográficos que permiten la reflexión, pero, sobre todo, ponen en alerta a las instancias creadoras de políticas públicas para actuar en favor de este sector fundamental de la población mexicana.

48.7 millones de mujeres son madres en nuestro país, pero, de ellas, 7.8% lo ha sido en la adolescencia (12 a 19 años) y 26.7% lo es de más de dos hijos.

La evolución de la madre

En 1960 las mujeres tenían en promedio poco más de siete hijos; posteriormente, debido a la política de población implementada en esos años, hubo una disminución ininterrumpida de la tasa global de fecundidad y, actualmente, según datos del Enadid 2014, es de 2.21 hijos por mujer del 2011 al 2013.

Sin embargo, a pesar de que las mujeres han reducido su fecundidad, se observa que el número de nacimientos ocurridos en el país mantiene un nivel alto, debido a que ahora el número de mujeres en edad reproductiva es mayor.

Según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), el promedio anual de nacimientos entre el 2000 y el 2014 es de 2.3 millones.

Si bien es cierto que se han alcanzado logros en materia de planificación familiar, existen grupos rezagados en el acceso a métodos anticonceptivos como los adolescentes que han presentado altas tasas de natalidad y sin mucho cambio. Al respecto, de las mujeres de 15 a 19 años que son sexualmente activas, 19.9% no utiliza método anticonceptivo.

Maternidad sin apoyo

Separaciones, divorcio y viudez se presentan frecuentemente en las familias mexicanas. Información de la Encuesta Intercensal 2015 refiere que una de cada cuatro mujeres es jefa del hogar.

Además, 10.1% de las mujeres de 12 años y más, con al menos un hijo nacido vivo, es viuda, 8.4% son separadas y 2.8% están divorciadas.

Destaca el hecho de que 6.5% son solteras, y, de las mujeres casadas y unidas, en 3.5 y 4.9% respectivamente, su cónyuge reside en otra vivienda.

De las jefas del hogar, la mayoría son separadas, divorciadas, viudas o solteras (69%); mientras que las madres con hijas, 7.1%, son adolescentes de 12 a 19 años, y de éstas, 81.4% no asisten a la escuela.

Además, para las mujeres indígenas el panorama es distinto al de las grandes ciudades.

La Enadid 2014 indica que la edad promedio a la primera unión de las mujeres hablantes de lengua indígena en edad fértil es a los 18.7 años, casi dos años menos respecto de las mujeres que no hablan lengua indígena.

A este contexto se añade que sólo 89.3% de las mujeres hablantes de lengua indígena en edad fértil conoce al menos un método de control natal y menos de la mitad (44.6%) lo usa.

Embarazos y complicaciones

En las mujeres mexicanas de 15 a 49 años que reportaron un embarazo entre el 2009 y el 2014, se observa que la mayoría ocurre entre los 20 y 34 años (69.5%), y disminuyen conforme aumenta la edad, sin embargo, siete de cada 100 embarazos suceden en jóvenes de 15 a 19 años.

Pese a que las mujeres de 20 a 34 años son las que tienen el mayor número de embarazos, también representan el mayor porcentaje de abortos, con 56%, cifra que se incrementa a 75% cuando se incluyen a las mujeres de 35 a 39 años.

Con información de registros administrativos se observa que en el 2013 la principal complicación relacionada con el proceso de embarazo, parto y puerperio entre las mujeres hospitalizadas de 15 a 49 años es el aborto, principalmente en las del grupo de 40 a 49 años, con 25.5 por ciento. Le sigue el edema, proteinuria y los trastornos hipertensivos, enfermedad en la que se observa un incremento con la edad, al pasar de 7.4% en mujeres de 20 a 29 años, a 11.6% en aquellas de 40 a 49 años.

Las madres, sustento familiar

Las madres no son únicamente fuente de cuidados, ya que, adicional a esto y a las actividades domésticas que realizan, contribuyen al sustento de sus familias.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el cuarto trimestre del 2015 la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo es de 44.2%, de las cuales, 96.7% combina sus actividades extradomésticas con los quehaceres domésticos.

De esta población femenina, 33.4% trabaja en el sector informal, 36.3% en empresas y 16.3% en instituciones. La mayoría son comerciantes (51.4%) o trabajadoras industriales artesanas y ayudantes (28.2 por ciento).

8.1 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años están bajo el cuidado de una mujer en una situación conyugal de no unión. En total, 54.8% son pobres multidimensionales y, de estas, 20.1% son pobres extremos.

Aunado a ello, 31.1% se encuentra al cuidado de su abuela, a 25.3% su mamá lo lleva al trabajo, 12.9% está en una institución educativa, 17.4% se encuentra al cuidado de su papá o de otro familiar, 9.4% son asistidos por una guardería (pública o privada), 2.8% lo deja con una persona que no es familiar, o bien, lo deja solo (0.5 por ciento).

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