De la OFUNAM, fan. Hace chorros. Muchas temporadas sentándome en el mismo lugar. En la zona de coro, los sábados. Divisadero a la orilla del pasillo central. Beneficiario del descuentazo por comprar abono. Un enorme subsidio sin ser puma. Las orquestas son instituciones de beneficencia. Esfuerzo asistencial y filantrópico para una siempre reducida audiencia. Desde esa butaca, la sala Neza es más imponente. Entrar a ella, es disfrute del gasto público bien ejercido.

He hecho de los ofumitas rostros de clan. Soy fisgón de sus andares, enamorado del instrumental. De manos, brazos, hombros y caderas. Mirón del director, registro sus oscilaciones, la sazón de los devaneos. Es como un reto más que nos entregan las matemáticas en un concierto. De los muchos directores que han cursado batuta, el titular de hoy Massimo Quarta, es cada sesión platillo a descifrar. En los principios, lo vi con recelo. OFUNAM cargaba una racha de líderes sin asidero. Ahora cada semana es un disfrutable laberinto de códigos.

Durante las primeras dos temporadas noté una suerte de hormigueo en el escenario. Ir y venir en número, músicos jamás vistos. Quise aclarar mis paradas. Dora Luz Haw, colega, amiga, secretaria de Comunicación en la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, puso el diálogo con Fernando Saint Martin. El jefe de la actividad musical me dio ciertos santos y señas.

Las orquestas fueron creciendo, sobre todo con los compositores de finales del siglo XIX y principios del XX , me escribió. En la segunda temporada, interpretaron autores que incluyeron en la dotación de sus obras más instrumentos de los habituales . Dentro de la plantilla de la orquesta, no se cuenta con plazas específicas para cubrir estas demandas. Se contratan maestros de manera temporal.

Algo que tal vez también sientes que cambia , dice Saint Martin, es el lugar de los concertinos o los principales de alientos . La filarmónica cuenta con dos concertinos y dos músicos principales en las secciones de alientos de madera y metal. Ellos alternan. Por esta razón, una semana observas a un concertino y a la siguiente al otro. Lo mismo pasa, en los lugares de los principales de cada sección de los alientos. Además, la OFUNAM, desde hace algunos años está en proceso de renovación y ha habido varios músicos que optaron por jubilarse .

¿Y cómo ve Fernando al maestro Quarta? Estos primeros seis meses han sido muy provechosos. La orquesta se siente bien y eso es fácil de observar en las presentaciones que han tenido . Massimo, ha tomado su papel con mucha entrega, pasión, responsabilidad y profesionalismo .

Darle en el mero Quartas a la OFUNAM, se lleva 80 de los 117 millones de pesos de presupuesto anual de la dirección de Saint Martin. En el empeño financiero se suma la sociedad de amigos de la filarmónica. La UNAM ejerció en el 2016, la friolera 41,000 millones de pesos. En el ramo extensión universitaria fueron 3,290 millones. De esta cantidad, Difusión Cultural se toma 65%; tiene 14 direcciones, más otras dependencias también vitales. El año pasado,?se registraron 14,000 actividades, con 2 millones 980,000 asistentes. A la primera temporada de la orquesta, acudieron 37,563 personas (el aforo de la Neza es de 2,177). Ingresaron poco más de 3 millones de pesos en taquilla. Aritmética pura.

En esos millones de pesos, se cuentan salarios, operación, los milagros que impone la vasta infraestructura cultural que lleva el escritor Jorge Volpi. Para cerrar el 2017, la coordinación tiene en vísperas un antojable festival de ciencia y arte, la reposición del concurso de dirección Eduardo Mata, un encuentro de museos digitales y la puesta en marcha de una incubadora teatral. En el 2018, se conmemorarán los 50 años del movimiento estudiantil del 68 y los 40 del Centro Cultural Universitario.

En este periplo, guardo la fantasía de escuchar un concierto de la OFUNAM sentado entre los músicos. Debe ser enloquecedor.

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