Los deslaves que se han presentado en las últimas semanas en el fraccionamiento Vista del Campo son tan sólo una de las muchas manifestaciones de los graves casos de corrupción e impunidad que abundan en el Distrito Federal en torno a permisos de construcción y uso de suelo.

La gravedad de los deslaves en Santa Fe no sólo radica en las enormes pérdidas patrimoniales que centenares de familias están sufriendo, sino en que han existido varios casos como éste en toda la ciudad. Los capitalinos nos vemos constantemente amenazados por deslaves que arrasan con viviendas, dejando cientos de hogares sepultados, además de derrumbes, socavones, talas de árboles ilegales, espectaculares que ponen en riesgo la vida de los peatones, puestos de alimentos sin permisos de protección civil con peligrosos tanques de gas, coladeras destapadas, banquetas invadidas por comerciantes ilegales e inundaciones, entre muchos peligros más.

Este desastre urbano en el que se encuentra sumergida nuestra ciudad no solamente atenta contra el urbanismo, el equilibrio ecológico o la estética, sino que causa serios daños patrimoniales e incluso atenta contra la integridad física de los habitantes.

Este reciente y desastroso caso, que por tener la suerte de estar ubicado en una de las zonas de mayor plusvalía del país y al lado de uno de los campos de golf más caros del mundo, ha logrado atraer la atención de varios medios, nos recuerda los altos costos que la corrupción y un pobre marco jurídico pueden significar.

En este caso, existe evidencia de que desde el 2007 la delegación Cuajimalpa mandató que se desmontara una de las torres de transmisiones de la compañía American Tower, así como ordenar al aparente dueño de ese predio, Carlos Rossette, que se anclara el talud . Ninguna de las dos órdenes se cumplió y, por supuesto, no ayuda que las delegaciones del Distrito Federal cuenten con una policía o fuerza pública que verifique que las órdenes se ejecuten.

El caso preocupa, en primer lugar, porque centenares de familias están viendo cómo su patrimonio se deslava junto con el polémico talud. De igual forma, el fraccionamiento colindante, Bosques de Santa Fe, desarrollado por Dine, se encuentra completamente colapsado, ya que, producto de los constantes deslaves, su acceso vehicular no puede operar.

En segundo lugar, también preocupa a los ciudadanos en general, pues, derivado de este desafortunado suceso, han salido a la luz presuntos actos de corrupción e ilegalidad que podrían involucrar a la empresa de torres de telecomunicaciones American Tower y a los funcionarios de la delegación. American Tower es una empresa de origen estadounidense que es líder en torres de telecomunicaciones con más de 99,000 sitios, que cotiza en el NYSE y que el año pasado registró ventas superiores a los 340 millones de dólares en los 13 países en los que opera.

De comprobarse que American Tower actuó con dolo o irresponsablemente, instancias internacionales de la talla del FBI podrían sancionar seriamente a la empresa por violar leyes anticorrupción.

Creo que es momento de que las autoridades de la ciudad de México tomen de manera seria asuntos de esta naturaleza y no solamente castiguen a los culpables de este caso, sino que comiencen un determinado esfuerzo por poner orden al caos urbano que día a día atenta contra el patrimonio y la vida misma de los ciudadanos.

Por otra parte, también nos corresponde como ciudadanos tomar conciencia sobre los altos costos que la corrupción tiene, así como las consecuencias nefastas que se generan en perjuicio de la ciudadanía misma. La lucha contra la corrupción es responsabilidad de los gobiernos, la sociedad civil y las empresas.