Esta es la historia de mujeres que viven con una familia ajena: en una casa que no les pertenece y en un ambiente socioeconómico totalmente alejado del suyo. Cuidan a niños que tampoco les son propios. 

Ellas son las niñeras. Dentro de las casas que habitan se encuentra un micro mundo muy representativo de los contrastes que hay en México. Es una madeja con dos puntas; clases sociales diametralmente opuestas. Éstas coexisten, se tocan, y pocas veces se mezclan. 

Muchas de las nanas tienen raíces indígenas, provienen del campo o de zonas marginadas de la ciudad. Emigran motivadas con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Tienen un bajo nivel de instrucción formal (apenas saben leer y escribir). La mayoría comienza su vida laboral siendo aún niñas o adolescentes y un buen porcentaje son madres solteras. Ellas envejecen y presencian el envejecimiento de sus patrones. En cambio no ven crecer a sus propios hijos. El canto de estas mujeres es el arrullo para otros.